martes, 3 de julio de 2018

España apeada del mundial de fútbol Rusia 2018.-



Alba rogando al Cielo (ABC)
Para entender lo sucedido con la selección española de fútbol, utilicemos un símil militar:

¿Es razonable destituir al general que ha planificado la campaña de guerra y ha estudiado a los enemigos y lo que es peor: hacerlo en los prolegómenos de la primera batalla?

- Salvo manifiesta traición, no lo es. Pones en peligro a tu ejército y a tu país.

¿Hubo acaso traición?

- Entiendo que no la hubo: el general en jefe pensaba servir a su ejército hasta acabar la campaña, tras la cual, pasaba a ocupar un cargo similar en una unidad importante del mismo ejército.

¿Es razonable sustituir al estratega curtido en mil batallas, por alguien sin experiencia?  

- No lo es. Es una temeridad.

En las primeras escaramuzas pudimos constatar que los resultados de la selección eran magros, y que el nuevo entrenador no reaccionaba ante la adversidad. Sólo la suerte y la experiencia de los jugadores evito la debacle en la primera ronda, enfrentados a tres equipos de calidad inferior.

El seleccionador cesado conocía bien los mimbres con los que contaba, y sin duda hubiera hecho otro uso muy diferente de los mismos, combinando juventud y experiencia. También hubiera manejado de otra manera a los porteros, que él de jugador fue portero, y hubiera sabido contrarrestar la inseguridad de De Gea, reforzando la defensa o cambiándolo. El fútbol de ataque total, poniendo cerco a la muralla del contrario, ha de ser una estrategia puntual, pues exige alta movilidad, muy buena forma en los jugadores, y buenas ideas para romper la defensa metiéndose entre líneas, además, transforma al fútbol en frontón; por otra parte, le quitas la responsabilidad de atacar y hacer jugada al otro equipo, que se va a limitar a aprovechar cualquier falta o un contraataque para marcar, pues se cerrará para no perder por goleada. En cualquier caso, no es buena idea desguarnecer nuestra defensa, que sin defensa se sufre. El fallo de Ramos ante Marruecos no hubiera tenido las mismas consecuencias si no hubiera sido el último hombre.

En fin, vi la impotencia del entrenador en sus ojos, vi a un hombre que confiaba el resultado a la suerte cuando celebraba los goles del equipo. No corregía a los jugadores, no cambiaba de táctica cuando convenía. Nunca debió aceptar el invite, y nunca le debieron proponer como seleccionador. Estaba claramente sobrepasado por la responsabilidad (como el portero De Gea, de manos blandas). Hay gente buena obedeciendo órdenes, que no sabe darlas. Cada cual tiene sus fortalezas y sus debilidades y las va demostrando a lo largo de su vida, y de Hierro sólo conocíamos sus aptitudes como defensa del Real Madrid.   

No obstante lo anterior, he podido comprobar en este mundial, como lo habrán comprobado mejores futboleros que yo, que el tiqui taca, como estrategia para acercarse a la portería contraria, lo han adoptado casi todas las selecciones de este mundial. Al menos, los nuestros han aportado algo al mundo del fútbol. También he comprobado, que se ha igualado mucho, y que cada vez hay menos diferencias entre las selecciones. Por último, en muchas selecciones europeas, los jugadores negros van en aumento, sustituyendo a los jugadores locales blancos, y por mejor condición física que tengan, no son mejores jugadores a la hora de hacer fútbol (el que haya visto jugar a Francia o a Inglaterra lo habrá podido comprobar). No sé si será bueno o malo, pero igualando técnicas y estrategias para asegurar los pases y las jugadas han convertido a este deporte en algo aburrido. Pero volvamos a lo nuestro...

Luis Rubial, como Presidente de la Federación Española de Fútbol, es el único responsable del fracaso de nuestra selección. Lo ocurrido era lo previsible, para los que vimos con preocupación, que echaba al entrenador a dos días del primer partido contra Portugal, sustituyéndolo por un hombre sin experiencia en el oficio. Y lo había echado por un ataque de cuernos. Siempre se ha sabido, que los cuernos, si te los ponen, conviene no airearlos. Se dejan en casa, para poder ir por la calle con la cabeza bien alta. Además, los cuernos sólo te los puede poner tu amor, y aún en ese caso, dicen que son como los dientes, que duelen cuando salen, pero luego te ayudan a comer. Lo demás, como es el caso, son negocios, y en los negocios y los trabajos, hoy contrato libremente con éste, mañana con aquél, que para evitar las traiciones están las cláusulas de rescisión.






martes, 5 de junio de 2018

El Partido Nacionalista Vasco, ese partido que va dando lecciones de lealtad, desde el cinismo.



El PNV, después de haber traicionado al PP votando a favor de la moción de censura presentada por el PSOE, teme que desaparezca la partida de algo más de 500 M de € en infraestructuras que figura en los Presupuestos Generales del Estado para el País Vasco. Dicha partida la negociaron con el PP a cambio de su apoyo a los presupuestos. Ahora, el PNV anda poniendo cara de póker, afirmando, que no castigan al PNV retirando la partida, que castigan a los ciudadanos vascos. Es al revés: los ciudadanos vascos tendrían que afear al PNV su deslealtad, porque es el PNV el culpable de semejante castigo. 

Es como cuando a uno se le escapa un pedo y le echa la culpa a otro. El problema del PNV es que no se le escapó, se echó el pedo en público, desde la tribuna del Congreso de los Diputados, y puso el alma en ello: lo oyeron todos los legisladores, y todos vimos a Aitor Esteban regodearse por la tele. Me lo echo, no me lo echo…, me lo echo. Pues bien, después de echárselo, les están diciendo a los vascos, que el del pedo ha sido el PP.

Poniendo al PP en el punto de mira de los ciudadanos vascos, están afeándole al PP su venganza. Encima, los del PNV no entienden que los del PP se hayan enfadado con ellos. ¡Vamos!, como la madre de Gila, que cuando se encolerizó la mujer del boticario con los mozos del pueblo por matarle al marido, le dijo: “si no aguanta bromas, ¡váyase del pueblo!”

Desde su fundación, los peneuvistas de Sabino Arana fueron antiespañoles, y pronto, se pusieron al servicio de los enemigos de España, al servicio de la CIA, y recogiendo las nueces de la banda ETA (ya he dicho en alguna ocasión, que detrás de tantos muertos, hay un plan para hacer de las provincias vascas una pequeña nación en honor al santo Ignacio o Iñigo); lamentablemente, los enemigos históricos de España hoy gobiernan el mundo desde la sombra. Por eso van tan tiesos los gerifaltes del PNV, pero por más tiesos que caminen, no dejan de ser unos redomados felones. Han traicionado al PP, y a los españoles de bien, y no porque hayan echado a Rajoy del gobierno de la nación, sino porque su perfidia (su pedo) nos ha puesto a los españoles a las puertas de una nueva guerra civil, de la mano de unos partidos que son enemigos de España, y que conforman un nuevo Frente Popular. Aberración que consienten nuestras leyes, en nombre de no sé qué derechos. Ninguno de esos partidos tendría que estar legalizado. Un Frente Popular no debería preocuparnos, porque sería de esperar, que cada uno de los partidos que lo conforman fuera por su lado, el problema viene cuando detrás de todos esos partidos hay un solo mentor, tipo Soros, al servicio de esa aristocracia negra que gobierna el mundo, porque, si es así, irán todos a una, engrasados con abundante financiación. 

El momento es clave, y puede servir para que el independentismo catalán recupere todo el terreno perdido, acelere el proceso de independencia, y se inicie otra guerra civil.

La traición del Aitor Esteban y su cuadrilla (al que ya han bautizado como Traidor Esteban) es como la de Judas Iscariote. La diferencia, que Judas acabó con cierta dignidad, y estos por el contrario, a risotadas en el batzoki, ahogando sus escasos remordimientos en la sociedad, delante de un chuletón sangrante o de una tortilla de bacalao, para guardar la dieta.

Los políticos del PNV se han acostumbrado a parasitar al gobierno central, en lugar de vivir de la actividad económica de su región (una región, las Vascongadas, que vive del pufo en cuestión de tributos). En sus ansias de acabar con el anfitrión (el gobierno de Madrid), se les nubla el entendimiento, y no reparan, en que si acaban con España, se suicidan. ¿Quizás se compran las Elóseguis pequeñas y no les circula la sangre por la cabeza?

España: que Dios te ampare de semejante tropa, y a nosotros, justicia, firmeza y honor, contra tanto traidor. 

miércoles, 11 de abril de 2018

EL LIBRO SECRETO DE LOS ISMOS.-


Prólogo
Hablar de religiones y de relaciones entre religiones es entrar en terreno resbaladizo; es meterse con élites sacerdotales acostumbradas desde siglos a controlar a los hombres con el temor de Dios. En ese oficio, Dios es la autoridad de la que viven, y aunque lo pinten cercano y afirmen ser depositarios de su doctrina, les es desconocida; saben de Dios lo mismo que el resto de los hombres: vaguedades, lo que no les ha impedido proclamarse sus únicos representantes, sus intérpretes, sus intermediarios. Presumen mucho de obedecer los mandatos de Dios, pero los ignoran; por el contrario, aunque lo ocultan, esas antiguas organizaciones sacerdotales que sobreviven a los siglos se echan en brazos del Mal: con él colaboran para mantenernos engañados y apegados a lo material de un mundo, propio de demonios; en su favor trabajan, para alejarnos de una verdad y de un mundo espiritual, propio de nuestro Espíritu. Si el Dios al que explotan los visitara, los repudiaría. De Dios poco saben, de Satanás sí.
Hablando desde la neutralidad y sin apoyos, quedas expuesto frente a sus élites: el poder y la longevidad de sus organizaciones religiosas les permite borrar de la historia a sus enemigos, de los que no queda ni el recuerdo. Suelen ser ellas las que escriben a su conveniencia la historia de los hombres.
En este librito, recojo las interferencias entre las más importantes religiones de Occidente, principalmente entre el judaísmo y el cristianismo, dos religiones, que, compartiendo el mismo tronco, han vivido enfrentadas. Las interferencias han existido, pero siempre han partido del judaísmo, que no ha dudado en introducir a sus adeptos en la estructura de la Iglesia, para apoderarse de ella y aprovechar en su favor el poder e influencia sobre los reinos cristianos. Esto nunca será reconocido por ninguna de las dos partes.
Los líderes cristianos, por su parte, se han empeñado, en meter a todos los hombres en su redil. Curiosamente, lo hacen imponiendo en su expansión la cultura y la historia del pueblo judío, como si fueran propias, algo que choca. Siguiendo la doctrina y el ejemplo de su maestro, los sacerdotes cristianos, en lugar de convertir a los hombres en buscadores y defensores de la verdad, en luchadores por la libertad del Espíritu, en inconformistas y rebeldes capaces de llegar al sacrificio, no hacen nada. Empeñados en hablar con el lenguaje de los pastores, predican que quieren atraer a los hombres a su redil para salvarlos; la realidad por el contrario, utilizando su propio lenguaje, retrata a hombres y mujeres resignados, sumisos corderos, amantes de este mundo y adoradores de su creador, que ni luchan por sus ideas de salvación, ni se defienden de los ataques que reciben. El poder e influencia de la Iglesia en Occidente –poseída o no por sus enemigos-, ha sido indiscutible en los últimos 1700 años y sigue siendo enorme en todo el mundo en nuestro tiempo, tanto en poder e influencia espiritual, como en riqueza, lo que la hace poco creíble ante propios y extraños, por su excesivo apego a lo material.
Los líderes religiosos judíos por su parte, se consideran parte del Pueblo Elegido de YHVH, y aunque no buscan acólitos, no cierran sus puertas a la circuncisión de gentiles.
Los judíos aceptan con orgullo su condición de Pueblo Elegido y, por supuesto, sus élites aceptan la Tierra Prometida como premio o pago por los servicios y sacrificios que su dios ha impuesto a su pueblo. Lo hacen ampliando sin complejos la sagrada promesa de YHVH a Abraham, para tiempos ya pasados: cuando en las viejas escrituras esa promesa se limitaba a la vieja Canaán, un terreno propio para pastores de ganado, ahora interpretan Tierra Prometida en su sentido más amplio y literal: la promesa de poseer todo el planeta, y el gobierno de este mundo.
La idea de retornar a Israel era el sueño de unos pocos; comenzó a fraguarse a partir de la Revolución Francesa y, poco a poco, irá tomando forma; fue Teodoro Herzl el que fundó el sionismo moderno. Hace referencia al monte de Sión, donde estuvo el templo, y es un movimiento nacionalista excluyente que promueve la recuperación del antiguo territorio de Israel para los judíos. Los líderes sionistas habían decidido que el pueblo hebreo debía llenar de familias judías el territorio palestino en cuanto fuera un hecho que su poder e influencia llegaran hasta el último rincón de la Tierra. Eso sucedió en 1945, cuando ganaron la II Guerra Mundial con ejércitos ajenos. El terreno estaba preparado: la terrible propaganda del holocausto acabó con las reticencias de muchos judíos contrarios al retorno, que se sentían ciudadanos de los países o territorios donde vivían. Pero no todos los judíos estaban en esa onda: los Neturei karta, grupo ortodoxo de los Jaredíes, rechazaban al Estado de Israel, al considerar que no podían retornar a él hasta que volviera su Mesías.
 Cuando el Estado de Israel se convierte en realidad, el movimiento sionista cambia sus objetivos y destapa su supremacismo[1]. Para quien lo quiera reconocer, las élites judías en nuestro tiempo, a través de una gran variedad de organizaciones, dominan este mundo desde el poder religioso, económico, político y social, que no es el menor de ellos[2]; curiosamente, les resulta más fácil controlar el planeta desde la sombra que gobernar la antigua tierra de Israel, foco de discordias y de enfrentamientos con el mundo musulmán. Muchas gentes los odian y temen por eso, y también, por el poder que intentan ocultar, siendo evidente que lo tienen y hasta un punto que resulta increíble: antes eran las naciones las que ganaban y perdían las guerras, pero en nuestro tiempo ese axioma dejó de existir: las dos guerras mundiales, sin que trascendiera, las promovieron y ganaron estas élites para sus fines, por mucho que figuren las naciones entre los bandos contendientes, y lo hicieran con ejércitos ajenos. Tal es la capacidad económica y de influencia que poseen, y tal es el cambio que han originado en nuestro mundo, donde los gobiernos de las naciones, hasta las más grandes y poderosas, dependen de estas élites, que influyen: directa o indirectamente, a través de medios de comunicación (libros, periódicos, revistas, radio, televisión, cine), grandes corporaciones bancarias e industriales, empresas multinacionales, agencias de rating, organizaciones masónicas, organizaciones tapadera, infiltradas, o a través de gobiernos títeres de naciones poderosas, ONGs, servicios de inteligencia, la ONU, etc.
Que las élites judías embarquen en sus planes a su pueblo, las gentes humildes judías de todo el orbe, es para adolecerse de ellas, como se adoleció Jesús mientras reprobaba a fariseos, saduceos y escribas por su hipocresía.

Por eso, al revisar atónitos la historia, desde nuestro interés como Espíritus y desde el sentido común, no queda más remedio que cuestionarlo todo.





[1] El sionismo se ha convertido en un movimiento que ha logrado un alcance mundial gracias al poder y la influencia judía a lo largo del globo, cuya finalidad suprema es la de defender los intereses judíos de toda índole, sean desde el punto de vista nacionalista, económico o político, aún a costa de otros pueblos, transformándose así en una suerte de supremacismo judío.

El supremacismo judío es la creencia que afirma que el pueblo judío es superior a todos los pueblos y que debe tener el control en todos los órdenes. Se ha llegado a identificar con el judaísmo político nacionalista o sionismo. El supremacismo judío deriva de la creencia religiosa, que tiene sus fuentes tanto en la Tanaj como en el Talmud, de que el pueblo judío es el pueblo elegido de Dios y que todos los demás pueblos, que no son humanos ni tienen alma, fueron creados por él para servir a los judíos. David Duke escribió un libro con este título (Jewish supremacism) en el cual expone el antigentilismo (en contra de los gentiles) y la dominación de nuestra sociedad por parte de la ideología supremacista judía. (Metapedia, la enciclopedia alternativa).


[2] Por no hacer referencia a fuentes cristianas sobre la masonería, muy venidas a menos en los últimos tiempos, que sean fuentes islámicas las que corroboren este hecho, concretamente la declaración sobre la masonería realizada por el Colegio de Jurisdicción Islámica (15 de julio de 1978). Esta declaración fue presentada en la Universidad de Azhar de El Cairo (la traducción es algo literal):
El C.J.I. declaró:
"Después de una completa investigación concerniendo(te) a esta organización, basado(a) en hechos escritos provenientes de numerosas fuentes, nosotros hemos determinado que:
·        (1) La masonería es una organización clandestina, que oculta o revela su sistema (organigrama), dependiendo de las circunstancias. Sus principios actuales son escondidos a sus miembros, excepto a miembros escogidos de grados superiores.
·        (2) Los miembros de la organización, mundialmente, son tomados de hombres sin preferencia por su religión, fe o secta.
·        (3) La organización atrae a sus miembros bajo la base de proveer beneficios personales. Enzarza a los hombres en volverse políticamente activos, y sus fines son injustos.
·        (4) Los nuevos miembros participan en ceremonias de diferentes nombres y símbolos, y son asustados de desobedecer sus regulaciones y órdenes.
·        (5) Los miembros son libres de practicar su religión, pero sólo los miembros que son ateos son promovidos a grados superiores, basados en cuanto están dispuestos a servir a sus peligrosos principios y planes.
·        (6) Es una organización política. Ha servido en todas las revoluciones, tanto transformaciones militares como políticas. En todos los cambios peligrosos esta organización aparece tanto expuesta como veladamente.
·        (7) Es una organización judía en sus raíces. Sus máximos dirigentes secretos son judíos y promueven actividades sionistas.
·        (8) Sus objetivos primarios son el distraer de las religiones y distrae a los musulmanes del Islam.
·        (9) Intenta reclutar hombre con influencia financiera, política, social o científica, para utilizarlos. No toma en consideración aplicantes (aspirantes) que no pueda utilizarlos. Recluta reyes, primeros ministros, altos oficiales del gobierno e individuos de similar condición.
·        (10) Tiene ramas bajo diferentes nombres a forma de camuflaje, para que la gente no pueda dar seguimiento a sus actividades, especialmente si el nombre de masonería tiene oposición. Estas ramas son conocidas como Lions, Rotary, y otras. Ellas tienen principios malvados que contradice(n) completamente las reglas del Islam. Hay una clara relación entre Masonería, Judaísmo y el Sionismo Internacional. Ha controlado las actividades de altos oficiales árabes en el problema palestino. Ha limitado sus deberes, obligaciones y actividades para el beneficio del judaísmo y el sionismo internacional.

Dado que la masonería se involucra en actividades peligrosas, es un gran peligro, y con objetivos malvados, el Sínodo Jurisdiccional determina que la masonería es una organización peligrosa y destructiva. Cualquier musulmán que se afilia a ella, sabiendo la verdad de sus objetivos, es un infiel al islam".

Colegio de Jurisdicción Islámica, 15 de julio de 1978

                         
                              Capítulo X (LA REFORMA PROTESTANTE)
Lo acontecido en los últimos 500 años, sin intentar abarcarlo todo, aquí quedará plasmado.
Aunque siempre es arriesgado generalizar, algunos de sus detractores opinan en nuestro tiempo, que detrás de cada movimiento protestante y de cada herejía, actuaban los Herederos de la Tierra al servicio de las Altas Jerarquías, para debilitar a la Iglesia. Tras la destrucción del Temple, llevada a cabo por un Papa ajeno a ellos, que se apoyó en las nuevas órdenes mendicantes, tuvieron que abandonar la Iglesia a toda prisa, para ponerse a salvo. Hubieron de esperar unas generaciones, pero el plan previsto fue fallido, pues no pudieron dar el salto a América tras su Descubrimiento, y los que consiguieron camuflarse debieron cuidarse de la Inquisición, que en América también estaba vigilante. Por eso, sin salida, se pusieron a maquinar un nuevo plan para reponerse del golpe, y sentar las bases definitivas que les llevarían a ser los dueños del mundo, en la confianza, de que la Iglesia no se saldría de sus dominios para capturarlos. A pesar de todo, intentarán volver a ella para retomar su control. Es peligroso dejar a un enemigo descontrolado en la retaguardia. 
La Reforma Protestante.-
Lutero y otros reformadores se encontraron una Europa, que hubiera visto bien algunos cambios en la Iglesia. Ésta reaccionó con mucha torpeza ante las denuncias protestantes que dejaban al descubierto alguno de sus abusos, poniéndose a la defensiva. Pero nada hubieran conseguido Lutero y otros, sin un poder económico sin límite que los apoyara y los mantuviera protegidos de esa Iglesia y del emperador Carlos que la defendía. Se intuye, que Lutero recibió ayuda de las élites judías en su lucha contra el Papado, porque sus comentarios iniciales hacia ellos fueron favorables (Dass Jesus Christus ein geborener Jude sei: Jesucristo nació judío, de 1523) pero, cuando se vio firmemente asentado en el poder, cambió de criterio, y comenzó a escribir y predicar en contra de los judíos (Von den Juden und ihren Lügen: sobre los judíos y sus mentiras 1543). Podría discutirse si las autoridades judías le dieron o no esperanzas de conversión, y si luego, esas esperanzas se frustraron cuando los dirigentes judíos se negaron a convertirse; el hecho es, que algo no gustó al reformador agustino, que se revolvió contra los que él creía que le habían engañado, hasta el punto, de que algunos acusan a Lutero de ser el inspirador del Holocausto. Seguramente los dirigentes judíos no se fiaban demasiado de la Reforma de Lutero, que no era judío. Por el contrario, se fiaron del colaborador y sucesor de Lutero, Felipe Melanchón, pues era sobrino nieto de Juan Reuchlin, un hebreo introductor de la Kábala en Alemania, que fue su mentor y su maestro. Melanchón fue el verdadero autor de la doctrina luterana; era miembro de la Fraternidad de San Juan, muy relacionada con la corporación masónica de Strasburgo. Con él, esa negativa inicial de los judíos a la conversión protestante duró poco; algunos judíos comenzaron a abrazar la nueva doctrina cristiana renovada, y otros, desde el judaísmo, pusieron su fortuna e influencia a disposición de los reformadores para que pudieran dar a conocer sus obras. Las obras de Calvino y de otros reformadores se publicaron en todos los rincones de Europa, gracias a patrocinadores acaudalados que impulsaban un movimiento nuevo de libertad (para ellos), movimiento que presentaban como limpio y ajeno a lo que propagaban como oscurantismo esclerótico de Roma.
Al margen del comportamiento que tuvieron los reformadores protestantes con los judíos, el éxito de la Reforma Protestante supuso un grave debilitamiento de la Iglesia Católica, que se vio privada de la obediencia de muchos fieles, y de su influencia en gran parte de Europa, y también, de las jugosas limosnas que dejaron de llenar sus arcas y las de sus banqueros.
Como en muchos lugares de Europa, con la Reforma, los hijos de la Tierra y sus patrimonios quedaron fuera del control de la Iglesia, de la Inquisición y de los principales reyes. El resultado de esa libertad se vería en pocas generaciones: Inglaterra tendría su propia iglesia, y los países del norte de Europa irían poco a poco abrazando el protestantismo, separándose de la Iglesia de Roma. Los pontífices de aquel tiempo no supieron ver al enemigo que había detrás de tanto revés, aunque les hubiera bastado con observar la coordinación que se daba en todos los países afectados por la ola protestante (la teoría de las miles de espaditas actuando al unísono de la mano de las sinagogas, frente a la teoría pontificia de las dos espadas). La Inquisición ya no tuvo ninguna influencia sobre los súbditos de esos países, y las élites judías emigradas pudieron moverse libremente en pos de sus objetivos inmediatos: defenderse de la Iglesia, dar el salto a América, y a través del dominio de un Nuevo Mundo sin trabas, alcanzar el poder, y con él, ese sueño sinárquico del que muchos hacen mofa y befa, queriendo hacernos creer que nunca ha existido.
La respuesta de la Iglesia: la Sociedad de Jesús.-
La respuesta de la Iglesia contra la Reforma no se limitó a oponerle la Inquisición, el papa Paulo III cometió el grave error de comprar la idea de Iñigo de Loyola y sus compañeros de fundar la orden jesuita (Sociedad de Jesús), que ni se encargaría de cimentar nuevamente el poder papal en las naciones perdidas, ni evitaría que el protestantismo se infiltrara en el Nuevo Mundo, cuyas tierras estaban en manos de Portugal y España. Su labor tampoco iría más allá, que tampoco se dedicaban a infiltrase en las principales iglesias protestantes para desactivar el enorme poder y sentido de sus mensajes doctrinales, contrarios a los intereses de la Iglesia. La obediencia al Papa como autoridad los equiparaba a los templarios, siendo el cuarto voto [1] referido a la obediencia ciega al Papa, el que originó sus mayores problemas. Y es que el tiempo todo lo deteriora: los reyes modernos adoptaron la doctrina regalista que les impedía aceptar sin condicionantes la autoridad papal. Al margen del peligro protestante y de la desconfianza ante una orden nueva que admitía conversos, [2] a mitad del siglo XVIII, la mayoría de los reyes de la órbita católica veía a los jesuitas como peligrosos enemigos. Claro, que no todo es como lo cuentan: la doctrina regalista estaba influenciada de alguna manera por la incipiente masonería, que acercándose a reyes como Carlos III, pudo hacer que los jesuitas fueran expulsados de España y de otros países entonces afines por familia a la Corona Española, como Nápoles, Sicilia, Portugal y Francia ¿Dos poderosas organizaciones secretas, la masonería y los jesuitas, aparentemente enemigas, compitiendo entre sí? Seguramente. Se atacan y se protegen, como dos hermanos de diferente genio, o como dos dedos de diferente mano[3].
La Revolución Francesa, una revolución masónica.-
Las Altas Jerarquías han utilizado fórmulas diferentes para conseguir el dominio del pensamiento humano en todas las culturas, y con ello, el poder y el control de los hombres, utilizando la persuasión y el engaño, disfrazado de modernidad. Cuando en la Baja Edad Media y en la Edad Moderna sus servidores no pudieron elegir a los papas, pensaron que en Occidente la fórmula de dominar a los reyes a través de la Iglesia estaba agotada; por eso, ya no se conformarían con dominar la religión de los hombres a través de pontífices afines, se prepararían para disputar el poder directamente a los reyes, que durante unos siglos, ajenos al peligro, habían ido acumulando todo el poder en sus manos, a través del absolutismo imperante, que facilitó las cosas a los nuevos amos cuando tomaron el poder (“La Masonería al Descubierto” Maurice Fara, pág. 57 y 58: La primera de vuestras obligaciones será irritar al pueblo contra los reyes y contra los sacerdotes… para llegar al cumplimiento de nuestra misión sagrada, que es el aniquilamiento de toda monarquía). Llegado el momento, los revolucionarios se encontraron con el camino despejado, pues la influencia de la masonería en las capas altas de la sociedad y en el ejército francés hizo que la realeza se viera abandonada por quienes tenían la obligación de defenderla (gran parte de la alta nobleza francesa y muchos parlamentarios pertenecían a la francmasonería).
Con el triunfo de la Revolución Francesa[4], el derecho que nace de la sangre comenzó a ser perseguido, y al extenderse los principios de la revolución, comenzaron a surgir nuevos países donde ya no tenían cabida los reyes; la sociedad se regía por constituciones liberales donde se ponía en marcha el principio de la división de poderes. Los viejos reinos se veían atacados y sus reyes obligados a compartir el poder o pasar por la guillotina o el destierro. La vieja estructura social de nobleza y pueblo, intermediada por el clero como grupo social compuesto por gentes de ambos grupos, ya no les era útil, y la clase burguesa pasará a ser la nueva clase dirigente. El derecho del gobernante ya no vendrá dado por la herencia de la sangre; para poder gobernar, además de apoyo económico, será necesario pertenecer a sociedades secretas masónicas, donde se conspira para imponer unos nuevos valores liberales a la sociedad, para que sustituyan a los antiguos. En la nueva sociedad, el hombre solo nada vale o vale muy poco. El masón es el nuevo hombre, que, cuando sube al poder, pasa a ejecutar la política de la logia que, a su vez, está dirigida por la obediencia masónica correspondiente "Gran Logia", "Gran Oriente" o "Gran Priorato".
Los masones gustaban ponerse un origen remoto que alcanzaba a Hirám, el mítico arquitecto constructor del templo de Jerusalén en tiempos del rey Salomón. Siendo incierto el origen que aún predican, sí que hunden sus raíces en antiguos suelos: muy, muy antiguos, tanto que sobrepasan en antigüedad por miles de años al sabio rey de Israel, el suelo por donde caminaban los sacerdotes atlantes, egipcios y luego fenicios, servidores del dios Uno.
El uso del secreto y de las ideas de libertad, así como el descontento contra una sociedad inmovilista, fueron los cebos que utilizaron los masones para captar a los hombres influyentes, ajenos al judaísmo, que entraron en las logias, pensando en convertir en realidad los modernos valores de libertad, igualdad, y fraternidad propuestos como eslogan por la masonería en la Revolución Francesa, para el individuo. Pero esos valores, los masones no los concebían como derechos del individuo, los concebían de otro modo: la libertad la entendían como abolición de toda ley; la igualdad, como supresión de toda autoridad y superioridad intelectual y moral; y en cuanto a la fraternidad, la dejaban en simple ruptura de barreras, imponiendo en la sociedad el título de ciudadano y generalizando el tuteo; dentro de la logia por el contrario, la hermandad les permitía medrar socialmente apoyándose los unos a los otros, fundamento de un sistema corrupto que, intentando superar las trabas que imponía el Viejo Régimen a los advenedizos que intentaban ascender, contradecía la igualdad de oportunidades, corrupción que sobrevive en nuestro tiempo en ámbitos estratégicos reservados a la obediencia de los adeptos.
Pero, a la postre, en las logias, quienes alcanzaban los más altos grados masónicos no eran los simples artesanos u obreros manuales; tampoco los reyes eran destronados por el hecho de ser reyes, pues muchas de las monarquías reinantes en los países no católicos aún ostentan -honoríficamente- los más altos grados masones (Holanda y Gran Bretaña, por ejemplo). Se da la circunstancia, de que en el siglo XIV, las élites judías y sus seguidores encontraron refugio en esos reinos (los llamaban la Nueva Israel), cuando los papas y los reyes afines a la Iglesia los persiguieron, oponiéndoles el Tribunal de la Inquisición y sus leyes. Esas élites no se olvidaron de la afrenta: con la excepción de un reino de España, las coronas  ajenas a la Nueva Israel ya no existen, y la de España, bajo su plácet.
Es aceptable el hecho de que la masonería fue un arma ideada por las Altas Jerarquías para utilizarla contra la Iglesia y contra el Antiguo Régimen y socavar la sociedad de los países que se empeñaban en mantenerse fieles a la tradición católica. Esas Altas Jeraquías imponen sus objetivos a sus seguidores, para que las nuevas generaciones los asuman. La masonería permitirá a las élites judías acceder a los resortes del poder: sin intermediarios; sin necesidad de influir en reyes o papas; tomando el poder por sí mismos. La Iglesia vivía en los siglos XVIII y XIX en posiciones de enroque frente a toda idea y movimiento liberal. En esa situación, una masonería nueva especialmente agresiva, que se llamaba de los Illuminati [5], intentó convencer a la Gran Logia Inglesa y al Gran Oriente de Francia de unificar a todas las obediencias masónicas y establecer un Nuevo Orden en el mundo, basado en la guillotina. Pero las grandes logias no se fiaban de ellos, porque no habían demostrado aún competencia, temiendo, que detrás de su agresividad se escondía la Iglesia a la que estaban intentando destruir, la misma que había adoptado a la orden Jesuita. Era necesario mantener esa ficción de enfrentamiento para que en la Iglesia no sospecharan de ellos.
Pasada la fiebre radical, unos illuminati menos agresivos pasaron a América del Norte, donde aún puede seguirse su rastro y su poder en la propia moneda, escaparate abierto de sus símbolos “Si quieres esconder algo y hacerlo invisible, ponlo a la vista de todos”. El desarrollo de la masonería, sobre todo en Inglaterra, se traducirá en unas buenas relaciones con los países emergentes de corte masón de América del Norte (EE.UU. y Canadá), aunque formalmente no pueda hablarse de unidad masónica. La lucha que mantuvo EE.UU. contra el Imperio Británico por su liberación colonial, no puede decirse que ocasionara distanciamiento con la corona inglesa; antes al contrario, tras las guerras, entablaron unas relaciones que han ido mucho más allá de lo puramente comercial, lo que indica que había intereses más altos que los propios de la monarquía inglesa y de su antigua colonia, que había que casar.
El virus masónico se inoculó en la América Española para acabar con el Imperio Español; debilitada la metrópoli con la guerra napoleónica, lo intentaron utilizando a la armada Inglesa, pero los criollos se resistieron haciendo imposible la conquista del continente por las armas. Las dos figuras traidoras a España y a las llamadas provincias de Ultramar más importantes fueron los conocidos como Bolívar y San Martín, que fueron iniciados en los secretos de la viuda en Europa y se prestaron a abrir las puertas de Sudamérica a los enemigos de nuestra cultura católica. Se les llama libertadores, pero fueron todo lo contrario. A partir de entonces, el gobierno de los diferentes países que se formaron se encomendó a una élite militar-burguesa criolla muy alejada del pueblo, afín a los jesuitas, y por lo tanto, al brazo masónico Illuminati que ya dominaba la América anglosajona. Un disfraz más de esa élite judía (nobleza negra), que lo impregna todo. Brasil y Portugal siguieron por el mismo derrotero -armada inglesa de por medio- en defensa de los intereses de su masonería.
El cambio que se produjo de la mano de la masonería no era un cambio limpio. Los valores que preconizaban los movimientos liberales impulsados por esa sociedad secreta, estaban referidos a valores políticos, que buscaban cambiar las estructuras de poder en este mundo. En el fondo, al margen de frases grandilocuentes de libertad, igualdad y fraternidad, prescindían del hombre, sobre todo del profano (no-masón). Las tres palabras se adoptan como ideal, pero son falsas (como hemos visto): los que impulsan la revolución ni quieren la libertad de los hombres, ni creen en su igualdad, ni se tienen por hermanos de los demás hombres, que sería la fraternidad; se sentían casta aparte. Con los nuevos valores, buscaban crear el grupo dirigente de la sociedad con familias afines que fueran conformando una élite burguesa. Los valores revolucionarios del XVIII les iban a permitir alcanzar el poder y dirigir la sociedad, relegando a la clase noble -que terminará uniéndose a ellos-, a parte del clero católico, como rival avisado. Los nuevos advenedizos formarán parte de una clase social basada en el dinero. No olvidemos, que los Herederos de la Tierra estaban incluidos en esa clase social burguesa que iba a tomar el poder en el mundo Occidental, lo que conseguirán, a través de las sociedades masónicas que habían creado sus dirigentes, en las que manipulaban a los goyim o gentiles, como a marionetas, gobernando así desde la sombra a todos los humanos.
Hoy, la masonería regular se jacta de impulsar valores democráticos y de aceptar las creencias de sus miembros, al usar la Biblia y el Corán para presidir sus tenidas, pero, en realidad, el verdadero Dios está proscrito de sus reuniones, pues ellos, conscientes o no, ponen por encima de todas las creencia a su Gran Arquitecto Universal, que es el Demiurgo, el Creador de este mundo: que no es Dios, es Satanás. No obstante, los altos grados masones, obedientes a los siervos de las Altas Jerarquías (las que gobiernan este mundo desde fuera), respetan el antiguo pacto, en tanto que luchan por poseer el mundo, pero no parecen querer demasiados tratos con su dios, al que rezan pidiéndole que no interfiera demasiado en sus asuntos con el resto de los hombres, que ellos se bastan para engañarnos, pues somos basura. También dicen tener prohibido hablar a sus miembros de religión y de política, para mantener las buenas relaciones. Será verdad, pero no es creíble que las logias de hoy se mantengan al margen de la política, ni que la ayuda al hermano este proscrita de su obrar, ni que los hermanos con poder no se coordinen para conseguir objetivos masónicos. Los hechos y no las palabras ponen a cada uno en su sitio, y los hechos los dejan como redomados mentirosos.
La Iglesia Católica por su parte, aunque mantiene en sus cánones la condena de la masonería, ya no la resiste: puede comprobarse fácilmente que la Iglesia está en sus manos. El Integrismo Islámico es el único que la rechaza, convencido de que se trata de una organización que está en manos de sus enemigos, pero no nos engañemos: son esos a los que llaman enemigos los que empujan a los radicales islámicos, fomentando la yijah, manipulando así a los creyentes mahometanos. La galopante secularización y materialización del mundo la favorece. Los símbolos masónicos, fundamentalmente la estrella de cinco puntas, preside los emblemas de muchas naciones y los que presumen de aceptar todas las creencias, no dudarían en revelarse contra el uso de la cruz en la bandera de su país, exigiendo la separación Iglesia-Estado e impulsando la caída del gobierno en cuestión por cualquier vía, si alguno quisiera incorporarlos. Si alguien tiene poder suficiente, es profano y tiene valor, que intente quitar la estrella de cinco puntas de la bandera de su país. Es un distintivo y representa la pertenencia al club de los que poseen la Tierra. Los más extremistas buscan imponer el laicismo en las sociedades que gobiernan, y lo hacen en nombre de la democracia y del derecho de los no creyentes: pero, en realidad, buscan privar a los hombres de su espiritualidad y del conocimiento del verdadero Dios. La mejor forma de quitar la estrella de una bandera es por la vía de los hechos, de la misma manera que ha sido impuesta (a lo callado), y si se cuestiona, desenmascarar a sus valedores como traidores a la nación, y defensores por tanto de los enemigos de la patria.

Registrados todos los derechos.





[1]             Aunque realizan el cuarto voto de obediencia ciega al Papa, en las ocasiones en las que algún papa les ha exigido esa obediencia, no le han hecho caso, lo que indica que el cuarto voto es un recurso formal para saltarse el control de las autoridades religiosas nacionales y el control del propio jefe de la Iglesia, cuando no coinciden los intereses:

- Cuando Clemente XIV disolvió la Orden en 1773, por las presiones regalistas de los reyes de Francia, Portugal, Nápoles, Sicilia y España, mientras el General de los jesuitas y sus asistentes estaban presos en el castillo de Sant’Angelo, cientos de jesuitas de toda Europa se refugiaron en Rusia al amparo de Catalina II, que deseaba continuar con la labor de modernización que había iniciado su padre; también recibieron amparo en otros países como Inglaterra, Prusia y Polonia, donde continuaron ejerciendo como jesuitas hasta que llegó la Restauración, obra de Pío VII.

- Durante la segunda mitad del siglo XX, las diferencias entre los papas y el General de los jesuitas P. Arrupe estuvieron presentes mientras el General de los jesuitas gozó de buena salud (?); estas diferencias estaban referidas principalmente a la Teología de la Liberación.


El mayor peligro que han tenido que sortear los jesuitas en los últimos tiempos han sido los cambios culturales de la sociedad, y el marxismo, que consiguió influir sobre muchos de sus religiosos a través de la llamada “Teología de la Liberación”. Un arma medieval tan poderosa como la SJ, no supo prevenirse en la segunda mitad del siglo XX, contra un virus mutado del marxismo que aceptaba a Dios entre sus filas. Además de sumir a muchos países de Centroamérica en el caos, la Tª de la Liberación a punto estuvo de acabar con la Compañía y dividir a la Iglesia. Claro, que muchos historiadores achacan a los jesuitas la paternidad del marxismo, un sistema político que habrían ensayado durante la Edad Moderna en las Reducciones Guaraníes del Paraguay y Brasil durante un periodo de 150 años, que ya es. La Teología de la Liberación es un intento para convertir en cielo el infierno que es este mundo, interpretando al general Arrupe, que pedía a sus jesuitas en 1966 un compromiso con la justicia social y con los más pobres; por otro lado, supone un acercamiento muy satisfactorio a otras iglesias cristianas protestantes que seguían el mismo camino. En la balanza de los contras decir, que no son acertados los objetivos de la TL respecto a la salvación del hombre, pues condena a los ricos de antemano y hace que la Iglesia funcione con dos varas de medir; tampoco fueron acertados los caminos que tomaron muchos jesuitas, encabezando una guerrilla que luchaba contra la opresión recurriendo a la violencia, pues, como toda guerra, sembró el caos en aquellos países donde se quiso imponer, y aunque buscase la participación de los obreros y campesinos en el progreso, el resultado para los más pobres fue muy calamitoso, pues los humildes, como siempre, pusieron los muertos y no sacaron ventaja alguna. Los que debían poner en práctica las enseñanzas de Jesús, del que dicen son acompañantes, sobre “poner la otra mejilla” no se limitaron a echar del Templo a latigazos a los mercaderes de ambos bandos, se dejaron llevar por la ira, sacrificando a muchos hombres. Impedido en su salud el general Arrupe, Juan Pablo II pudo corregir la deriva marxista de la Orden. Woytila conocía bien el peligro del espejismo comunista, que había sufrido en sus carnes y del que no se fiaba, por mucho que se hubiera quitado la capa de ateísmo. ¡Claro!, que la realidad de un Woytila judío, como jefe de la Iglesia Católica, tiene bemoles, que, aunque fuera polaco, también era judío.

[2]              Cercanos a su fundación, los jesuitas admitían en sus filas a gentes de ascendencia judía – el sucesor de Ignacio de Loyola, Diego Lainez, era de familia judeo-conversa, lo que produjo un fuerte escándalo en Castilla y en la sede toledana. Viendo las consecuencias, los jesuitas obraron con discreción, aconsejando a los judío-conversos españoles que solicitaban el ingreso, que lo hicieran en Italia. Pero al disminuir el número de jesuitas, por haberse corrido en toda Europa que la Sociedad de Jesús era un nido de judíos, en 1608 se impuso, que para ingresar en la Orden, fuera necesario acreditar limpieza de sangre por 5 generaciones. Con la medida, formalmente quedaban amparados frente a los ingresos masivos de conversos del siglo anterior y también calmaban a las autoridades y a la Inquisición, que andaban vigilantes, pero en España, el decreto era papel mojado: desde 1492, en que se había ejecutado el decreto de expulsión de los judíos por los Reyes Católicos, habían pasado más de 5 generaciones, con lo cual, los marranos conversos (que judaizaban ocultamente) que quisieron profesar como jesuitas, tuvieron la entrada libre. En 1923 rebajaron el número de generaciones a cuatro y en 1946 se derogó la norma. Hoy, las pruebas de ingreso en la Orden dicen que son durísimas, pues requiere una formación de unos 14 años, lo que en teoría aparta del ingreso en la Orden a gentes sin vocación o con fines conspiratorios, pero no persuade a gentes disciplinadas sujetas a otras obediencias, que siguen consignas.

[3]             El jesuita José Antonio Ferrer Benimeli, director del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española, miembro de la Academia de la Historia, y cabeza visible de un grupo de jesuitas masones, niega que el Conde de Aranda, fuera masón (http://www.uned.es/dpto-hdi/museovirtualhistoriamasoneria/5historia_masoneria_espana/fundo%20Aranda%20la%20m.htm). Lamentablemente, lo que él niega lo afirman los hechos: la Gran Logia Provincial de Castilla publica una revista masónica con el título “Conde de Aranda”, el mismo nombre utiliza la logia que funciona en Zaragoza, en cuya Universidad, Benimeli ejerció como profesor de Historia Contemporánea. Al respecto, en 1998 celebraron los masones aragoneses el bicentenario del prestigioso conde, según la revista Acacia. Ignorantes ellos, que antes de honrar al conde ilustrado no le preguntaran al jesuita. Las oscuras relaciones entre jesuitas y masones se hacen realidad en Benimeli, que se ha pasado la vida blanqueando a la masonería a través de un sinfín de obras, sin reconocer públicamente su afiliación. Sería extraño que un profano ocupara la cátedra de un reconocido masón como Theodore Verhaegen de la Universidad Libre de Bruselas y a la vez hubiera podido financiar su red de delegaciones de su Centro de Estudios en toda España, si no fuera hijo de la Viuda. El conocido historiador, también experto en masonería, Ricardo de la Cierva así lo creía, y en el artículo que relaciono también lo sugieren: (http://espadadelespiritu.foroactivo.com/t900-el-jesuita-ferrer-benimeli-y-sus-amores-a-la-masoneria). Conociendo el comportamiento de esta Orden, no es extraño que el General de los jesuitas haya mirado para otro lado y no lo haya llamado al orden.
[4]             La Revolución Francesa no fue un acto espontáneo contra los Borbones por parte de la burguesía francesa. Las teorías conspiratorias atribuyen su impulso a poderosas organizaciones que deseaban imponer un Orden Nuevo en el mundo. Se especula con los jesuitas, porque deseaban ajustar cuentas con los Borbones por las expulsiones sufridas en Francia en 1762; también se habla de las autoridades religiosas judías, que con ayuda de la gran banca, querían vengarse de los reyes de Francia, por su apoyo a la Contrarreforma, y por increíble que parezca, por la disolución del Temple, un hecho que hizo imposible el advenimiento de la sinarquía en el siglo XIV. Que cada cual haga su apuesta. El instrumento utilizado para llevar a cabo la ejecución del plan pudo ser una orden masónica radical conocida como Illuminati, en la que andaban mezclados todos los protagonistas. El caso es que la caída del Viejo Régimen entronizó el Nuevo Orden que se extendió por Occidente.

[5]             A Adam Weishaupt se le atribuye la fundación de los Illuminati en 1776. Tenía antepasados judíos y estudió en los jesuitas de Baviera, licenciándose y consiguiendo la cátedra de Derecho Canónico en la universidad de Ingolstadt, con 27 años. Llegó a ser jesuita, hasta que fue expulsado acusado de homosexualidad. Por casualidad, se descubrieron los planes que había trazado con sus secuaces para derrocar a las monarquías europeas, especialmente a la francesa, y acabar con la Iglesia Católica utilizando las tácticas que habían servido a los jesuitas para luchar contra el protestantismo. El descubrimiento de la conspiración hizo que los illuminati fueran perseguidos.

La discusión es si Weishaupt era un judío que intenta infiltrase entre los jesuitas, o por el contrario, era un jesuita que intenta infiltrase entre los masones. La segunda posibilidad es más razonable: hemos visto que a los conversos, desde el principio, no les resultaba difícil entrar en los jesuitas (Lainez mismo); si se les ponían dificultades, era para no levantar sospechas de judaísmo entre las autoridades que andaban al acecho. Con respecto a Adam, tenía antepasados judíos, aunque no lo eran ni su padre ni su madre; nació en una familia de intelectuales asentada en Ingolstadt, y desde pequeño lo formaron los jesuitas. No es extraño que profesara como jesuita siendo catedrático, pues Baviera era entonces un feudo jesuita, y un baluarte de la Contrarreforma, lo que podía reportarle beneficios. Que pusieran como excusa de su expulsión su homosexualidad, no es justificable. La homosexualidad ha sido considerada entre el clero hasta tiempos recientes, como un pecado que se disculpaba por la debilidad de la carne, cuando no como ritual propio de las élites sacerdotales, desde la más remota antigüedad. Me inclino a pensar, que los jesuitas expulsaron de la Orden al fundador de los Illuminati para darle una coartada y que fuera admitido en la masonería, rompiendo así los prejuicios contra él. Su persecución y los documentos conspiratorios que se airearon le dieron marchamo de calidad, para que los dirigentes judíos aceptaran sin reservas a los Illuminati entre las organizaciones masónicas. Adam, por supuesto, renegó del catolicismo, obedeciendo como buen jesuita para medrar entre los masones con su nuevo disfraz. En pocos años, los Illuminati podrían demostrar su valía seleccionando entre los francmasones de finales del XVIII a los ideólogos, propagandistas y agitadores, que llevaron a cabo la Revolución en Francesa, después de generar un clima cultural favorable a través del Enciclopedismo y de la Ilustración. Muchos de los ilustrados y enciclopedistas se formaron en los jesuitas (Voltaire, Diderot, Rameau, por citar) y también alguno de sus inspiradores (Descartes como ejemplo).

Los jesuitas de sotana emigraron enseguida a América del Norte, donde también estarían representados, en el mayor de los secretos, entre los Illuminati, vanguardia de la masonería radical que pasó a América.

Que la SJ, desde su fundación, facilitara la entrada a los judeo-conversos, hace pensar que los jesuitas nacieron como una organización de agentes dobles: formalmente luchaban contra el protestantismo, y a la vez, recuperaban una parcela de poder importante en la Iglesia y en los países católicos, vedados a las élites judías. Estas élites habían tenido que abandonar la Iglesia perseguidas por la Inquisición, y habían contraatacado originado el problema protestante para restar poder a esa Iglesia y disponer de territorios donde pudieran llevar a cabo sus planes: sin persecuciones, ni sobresaltos para sus gentes; ahora les tocaba recuperar, si no el poder de nombrar a los papas, al menos tener influencia dentro de la Iglesia y de la alta sociedad católica. Un plan retorcido sin duda. Entonces, ¿por qué no aceptar que los jesuitas del siglo XVIII, siendo diferentes a los fundadores, quisieran formar parte del poder judío disfrazándose de masones, de la misma manera que lo hicieron algunos agentes judíos, cuando en el siglo XVI se disfrazaron de jesuitas para volver a controlar a la Iglesia? La Iglesia condenaba y condena formalmente la masonería, y no podía hacerse de otra manera. En uno y en otro sentido, quedaba cerrado el círculo y sellada la alianza entre los poderes más ocultos de la Tierra, presididos por Sumos Sacerdotes que ejercen el dominio total de la sociedad de los hombres, por encima de la banca que les sirve, de los reyes que se doblegan y de las religiones que les obedecen.

No es posible afirmar si los Illuminati continúan existiendo como organización, pero sí lo es, que sus símbolos permanecen entre la sociedad estadounidense, adornando entre otras cosas, el dólar: su papel moneda. Con cualquier nombre impronunciable y secreto, persiste pues el Sanhedrín de siempre, en el ápice de la pirámide del poder del dólar, cuyo gran ojo vigila a todos los hombres vivos y controla a sus variopintas organizaciones. Lo hace desde la cúspide, cabeza y esquina de ese edificio de poder, para honra del señor Satán que nos esclaviza a todos y favorece a los que le sirven a través de sus Altas Jerarquías Sacerdotales. La Sociedad de Jesús es reconocida por los otros poderes judaicos, como la única organización que puede estar a su altura, si bien, nunca podrá igualarlos, porque, a diferencia de esas organizaciones, la organización jesuita no es una organización secreta y, consiguientemente, deja rastros. Lo que no dicen las organizaciones judías, es que los jesuitas conforman también ese poder polimórfico judío, y que desde la Iglesia han ejercido de agentes dobles en favor de la causa de Israel, desde su fundación.


martes, 27 de marzo de 2018

La C.U.P. incendia la calle en Cataluña. ¿Quién los ha adiestrado?


El Independiente

Llevamos unos días, desde la detención de Puigdemont en Alemania, en los cuales, las manifestaciones, los bloqueos de edificios y los cortes de carretera están al orden del día en Cataluña. Hoy amenazan con bloquear la estación de Sans.

No es porque no nos lo advirtieran. Imagino que nuestras fuerzas de seguridad hacen lo que pueden, sabiendo como sabemos que el manso de la Moncloa y sus ayudantes habrán dado instrucciones precisas, para que ninguno de los manifestantes de la CUP (dicen que son protegidos de SOROS) se ponga en riesgo y tenga un esguince. Vi como se empleaban los mozos de escuadra contra los manifestantes que impedían la entrada y salida de la delegación del gobierno y me dieron ganas de vomitar. Atacaban a las piernas y flojito. Hasta que no entren los nuestros, incluida la Legión, nos van a poner en ridículo. ¿No tienen votes de humo ni pelotas de goma?

En algún medio de comunicación, se plantean cómo han podido entrenarse los chicos de la CUP en las técnicas de guerrilla urbana que practican.

A continuación, los artículos publicados por la web de la Red Adler en la que avisaban sobre la llegada a Barcelona de los profesores de estos cursillos.


ESCRITO POR REDADLER 11 OCTUBRE. 2017
EL RÉGIMEN SIONISTA ENVÍA A CATALUÑA A 3 ESPECIALISTAS EN COMBATE CALLEJERO 

El apoyo sionista de israel al separatismo catalán se hace cada vez más evidente.

Tras las declaraciones del vice-ministro de Defensa de Israel, Eli Ben-Dahan del pasado 8 de octubre, criticando lo que calificó como “represión policial contra el referéndum del 1 de Octubre en Catalunya”, y tras tildar la actitud del Gobierno español de “hipócrita”, el régimen sionista ha enviado a Cataluña en secreto a 3 especialistas en tácticas de guerrilla urbana y combate callejero, procedentes del centro de entrenamiento de la base militar de Zeelim, en el desierto del Néguev.

La presencia de dichos asesores militares fue detectada en la terminal 1 del aeropuerto de El Prat.

Se desconoce por el momento el objetivo y la ubicación de los especialistas israelíes ni a quien pretenden brindar formación militar.


ESCRITO POR REDADLER 14 OCTUBRE, 2017
TERRORISTAS DEL FLNC CONTACTAN CON MIEMBROS DE LA CUP PARA ORGANIZAR RESISTENCIA ARMADA EN CATALUÑA

Miembros del grupo separatista armado Frente de Liberación Nacional de Córcega (FLNC), una organización terrorista que cometió decenas de atentados en Francia hasta su falso desarme en 2014, han contactado con miembros de la cúpula de la CUP en Ajaccio.

Parte del armamento almacenado por el FLNC podría ser traspasado a la nueva organización armada catalana por vía marítima, bajo financiación directa de George Soros.

Las primeras pistas de la DCRI (Direction centrale du renseignement intérieur) apuntarían a que una embarcación ligera, posiblemente un pesquero o un yate, transportó las armas, principalmente armamento ligero y explosivos, hasta alta mar desde el puerto corso de Propriano, donde fueron traspasadas a un buque mercante con destino a Barcelona.

Las primeras sospechas se centran en el mercante Dimitris C de bandera maltesa.

Según nuestras fuentes, el CNI, en coordinación con la DCRI, permitirán el traspaso de las armas para desmantelar toda la red en el momento adecuado.

El traspaso de armas coincidiría con la llegada de 3 agentes especialistas en combate callejero, enviados por el Régimen sionista israelí, procedentes del centro de entrenamiento de la base militar de Zeelim, en el desierto del Néguev, una información que reseñamos con anterioridad.


EL QUE QUIERA ENTENDER QUE ENTIENDA.

domingo, 25 de marzo de 2018

Puigdemont ha sido detenido




El Carlos Puigdemont ha sido detenido por la policía Alemana. Pronto, gracias a un país serio, con un gobierno aliado presidido por Angela Merkel, el huído podrá tomar posesión de su celda en la prisión de Estremera, donde le esperan sus cómplices Turull, Rull, Forcadell, Romeva y Bassa, además del Oriol y los Jordis. Todos en prisión por orden del juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, que los acusa de rebelión. Quedan huidas la Marta y la Gabriel, y otra que se ha ido a Escocia y que ya veremos.

Después, tendrían que desfilar ante el juez los segundos espadas, los que todavía frecuentan las Consejerías, que siguen cobrando morteradas a pesar de ser, como los demás, traidores a España. En este caso, también son traidores al Procés, algo que quizás les sirva para eludir responsabilidades penales. 

¿Y Más y la familia Pujol? Eso es fariña de otro costal.

A continuación, uno de los jugosos artículos publicados por la silenciada Red Adler, que si es cierto, explicaría el extraño comportamiento del Puigdemont, que primero proclamó la República en Cataluña, y al momento la suspendió, para cabreo de todos, en una España que sigue siendo de charanga y pandereta, como en tiempos de Machado.

Ahí va:


TRUMP DETUVO PERSONALMENTE EL GOLPE DE ESTADO DE PUIGDEMONT

Donald Trump dio un nuevo paso contra las élites sionistas al desoír las presiones del lobby judío-sionista norteamericano, que intenta imponer la independencia catalana para destruir España.

Trump tomó la iniciativa por sorpresa la tarde del martes (mañana en EEUU) y llamó personalmente a Carlos Puigdemont, parando en seco sus planes golpistas.

El contenido exacto de la llamada secreta se desconoce, pero se pudieron ver rápidamente sus efectos.

De inmediato, Puigdemont, visiblemente desencajado, dio marcha atrás en su órdago separatista, provocando la sorpresa de sus socios de la CUP financiados por George Soros.

En paralelo, Trump a través de sus colaboradores en los Caballeros de Malta, ha paralizado las posibles propuestas de mediación entre el Gobierno Español y la Generalidad que el Papa Francisco iba a realizar, como parte del plan jesuita para desmembrar España.

Segun informaciones aun no plenamente confirmadas procendentes de nuestras redes hermanas en Italia y Argentina, los Caballeros de Malta se han hecho con información gráfica sobre abusos sexuales realizados por Francisco durante su rectorado en el Colegio Máximo.

Dichos archivos han disuadido a Bergoglio de seguir con sus planes de mediación en apoyo del secesionismo catalán.

Se desmantela así el plan de mediación urdido por el entramado jesuíta con el apoyo catalán-sionista abriendo la puerta a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, lo que permitirá retornar a la cordura y la legalidad vigentes.