domingo, 18 de marzo de 2018

Cuando los partidos traicionan a sus bases, no queda otra que darse de baja o aguantar si te llaman consentidor



Dicen que las cúpulas de los partidos se preocupan de la opinión de sus bases, pero cuando hablan de las bases no se refieren a los afiliados, con los que apenas cuentan, se refieren a esas personas que andan esperando a ocupar cargos y carguitos dentro del partido, a los que tienen que mantener a raya para que no asalten sus despachos y les cambien la cerradura. 

También dicen, que la deriva suicida de los partidos en el poder se debe a que sus dirigentes pierden el contacto con la realidad. No digo que no, pero hay algo más: los dirigentes son unos mandaos que cuando acceden al poder tienen que interpretar la partitura que otros escriben. En nuestro país y en los países de nuestro entorno la partitura la escriben los verdaderos amos del cotarro, esos que andan parasitando a las naciones, y que eligen a nuestros futuros dirigentes entre sus más obedientes mandilones; después, los ponen como cabeza de lista en unas elecciones que pagamos los demás. Lo malo, que elijamos a quien elijamos, será de los suyos. 

Uno se pregunta el motivo por el que los candidatos del gran parásito prometen en campaña cosas que no podrán cumplir. En el fondo se comprende fácilmente: por una parte, es el cuento del novio desaprensivo que promete y promete hasta que la mete, y por otra, que los incumplimientos a sus electores serán los méritos que presentarán a sus amos a lo largo del mandato.

A continuación, la carta de un militante del Partido Popular, harto de traiciones, dirigida a los dirigentes locales del partido, dándose de baja. La baja, devolución del carnet incluida, es la única herramienta con la que cuenta el afiliado para protestar, pues los estatutos apenas les dan oportunidad alguna de participar en la toma de decisiones. La democracia interna de partidos y sindicatos es una quimera. Que sirva de algo darse de baja es otra cosa: porque en el fondo, les da igual, las partidas importantes son las que vienen de los Presupuestos Generales del Estado, que pagamos todos los españoles, y de las colaboraciones inconfesables que todos niegan pero que existen: ahí están los EREs de Andalucía y los Gurteles, actualmente con juicios en marcha, y otras presuntas colaboraciones en negocios inconfesables que se irán conociendo, como los puestos al descubierto en el libro "Fariña", de Nacho Carretero, actualmente secuestrado desde un juzgado de Collado Villalba.


En XXXX a 27 de febrero de 2018
Al Secretario General del Partido Popular de XXXX:

Llevo más de 20 años afiliado al Partido Popular. Todas las mayorías que ha tenido el Partido han sido oportunidades perdidas para los votantes. Es cierto, que con mayoría o sin ella, los gobiernos populares han dado solución a las bancarrotas socialistas y al paro, pero no han cumplido con los votantes enfrentándose al independentismo teniendo mayorías absolutas. En las últimas legislaturas, el gobierno no ha defendido los intereses legítimos de la Nación, y cuando lo ha hecho, ha sido tibio, empeñado en mantener, con el resto de partidos, el Estado de las Autonomías que padecemos: máquinas de despilfarro; un instrumento desintegrador, generador de corrupción, insolidaridad, desigualdad y frentismo; por no hablar de los problemas con la lengua común a la hora de educar a los niños en Cataluña, P.Vasco, Galicia, Baleares y Valencia (algunas, feudos populares).

Lo último, que el presidente Rajoy no ha querido aplicar el artículo 155 con la energía necesaria para desmantelar el independentismo en Cataluña tras el 1 de octubre y los latrocinios de la familia Pujol, que siguen impunes. De no haber sido por su Majestad Felipe VI, no sé en qué situación estaríamos en este momento, aun así, las iniciativas de Rajoy han sido medrosas e incomprensibles: siguen sin ser ilegalizados los partidos y las organizaciones golpistas catalanas; continúa sin ser cerrada la TV3; los Mozos de Escuadra no han sido disueltos; y los segundos espadas del Golpe de Estado mantienen el puesto y el sueldo en las instituciones públicas catalanas. 

Dentro del Gobierno, el Presidente Rajoy mantiene a Íñigo Méndez de Vigo y Rafael Catalá como ministros, cuando no han sabido estar a la altura de sus cargos: el portavoz las ha hecho de todos los colores, la última, refugiarse en la libertad de expresión para no defender a los españoles de bien de las burlas independentistas en ARCO; y el ministro de Justicia, por permanecer sentado escuchando al Sr. Torrent, mientras éste llamaba prevaricadores a los jueces del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Y mientras los magistrados se levantaron y se fueron, el ministro no lo hizo. Parece que lo de hacer cumplir la Ley sea cosa de jueces y fiscales y no del Ejecutivo, que parece que tenga como único objetivo mantener a los independentistas contentos y hacerse perdonar por ellos. Ayer como colofón, nos sorprendió el señor Rajoy quitándole importancia a las ofensas de la alcaldesa de Barcelona al Rey, diciendo que lo importante era el Mobile World Congress, cuando las ofensas al Rey lo son a todos los españoles. La alcaldesa Colau tendría que estar procesada.

Por lo que respecta al Partido, está en caída libre por las políticas de Rajoy, pues se ha alejado de los votantes, renunciando a liderarnos. Ahí está inyectando dinero en Cataluña en lugar de aplicarles la Ley a los golpistas y a los Pujoles y Mases; ahí está permitiendo los subsidios y la asistencia económica y sanitaria a los inmigrantes, mientras, se ríe de los pensionistas ofreciéndoles una subida vergonzosa. Circula un comentario de un español haciendo fila en Hacienda con otros españoles, sin presencia alguna de extranjeros, sólo presentes (de todos los colores y creencias) en las filas de recibir. Luego, que no hay dinero para las pensiones. Los votantes españoles comprueban que la igualdad ante la Ley no existe: primero son los políticos con privilegios sin cuento y sus amiguetes, ONGs incluidas; después, los emigrantes, con incentivos suficientes para no necesitar trabajar (soy testigo); los españoles necesitados, sin apenas atención; y los últimos, los contribuyentes.

Me hubiera gustado que la trayectoria del Partido hubiera sido otra, pero es la que es: un club de amiguetes que no cuenta con los afiliados de base, salvo para utilizarnos como interventores en las mesas, mientras, los recomendados medran en él, dando por supuesto, que nuestro voto lo tienen asegurado. Después, pasamos a ser ignorados, y si pides algo sin ser del club de los íntimos, te conviertes en una molestia. Pero la gota que ha colmado mi vaso ha sido otra: ver los aplausos que le dabais a Rajoy el pasado fin de semana. Parecía que os hubiera visitado Dios, en lugar del chivo que conduce a sus ovejas al desastre. Los representantes provinciales y autonómicos de un partido democrático no están para rendir pleitesía a un hombre que, con su inacción, está hundiendo al PP. Lamentablemente, lo hace con la colaboración y el aplauso de sus cuadros. Pronto vendrán los tiempos de crujir de dientes por los resultados electorales, con los dirigentes populares escapando de un barco que habrán hundido. Pero no es el Partido lo que me preocupa, me preocupa la Nación.

Como no quiero seguir siendo cómplice, ni base y apoyo de gentes que no se atreven a revelarse contra las políticas de su Presidente, políticas que ponen en peligro la supervivencia de España, solicito mi baja del Partido.


Es una forma más o menos educada de mandar a los políticos a la mierda.






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