martes, 11 de febrero de 2014

¿A qué se dedican todos los jueces del mundo que no son el juez Moreno?

 
El juez de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, ha ordenado la busca y captura del ex presidente del Gobierno chino Jiang Zemin para que ingrese en prisión incondicional y sin fianza por presuntos delitos de genocidio, tortura y lesa humanidad cometidos en el Tibet.

Para mí, que al juez Moreno, algo le ha sentado mal.

Que estoy a favor de que todos los gobernantes que toman decisiones sangrientas sean juzgados. (Estoy a favor de juzgar a cualquiera que haya estado administrando la cosa pública, para prevenir el latrocinio, con eso está todo dicho), pero que se ponga un juez español a encabezar esta manifestación es de locos. Ya hubo precedentes, pero fue un tal Garzón, un juez dispuesto a juzgar a todos los tiranos de derechas y a ninguno de izquierdas, al que echaron de la carrera judicial por prevaricar.

Esta orden de Moreno la considero una gansada; más que nada, porque es papel mojado y económicamente no va a traer más que desgracias a nuestro país. Pero también se me ocurre, que en España hay trabajo suficiente sin hacer en la Audiencia Nacional como para que sus jueces se dediquen a estas patochadas ¡Claro!, como han ordenado soltar a los etarras y ya no hay terroristas fuera de las instituciones...

Por no irnos muy lejos en la historia, habría que haber juzgado a los Aliados que ganaron la 2ª Guerra Mundial -a los alemanes ya los ahorcaron los mismos Aliados, total, por hacer lo mismo que los Aliados. Ya no digo la progresía y sus revoluciones marxistas, leninistas, troskistas, maoístas, castristas, etc., etc., que hay sangre ahí para dar y tomar. Siiii, a Franco también habría que juzgarlo, pero acompañado de Carrillo y de la Pasionaria, con todos los líderes socialistas que escaparon con los bolsillos llenos, y a los jefezuelos nacionalistas vascos y catalanes, que se cubrieron de mierda.

Pero no va a ocurrir. ¿Quién le pone el cascabel al gato?

Está claro: el juez Moreno.

¿Y qué ejército tiene el juez Moreno para imponer su orden de búsqueda y captura?

Pues no lo sé, ni siquiera cuenta con Mortadelo y Filemón, que son dos personajes de Ibáñez, sujetos seguramente al copyright.

Jiang Zemin debe estar cagado de miedo.

 

viernes, 31 de enero de 2014

Una democracia extraña la nuestra: la Corona, el Gobierno y la Oposición no soportan la libertad de expresión.-


Es así y lo de Pedro J. se veía venir: los delitos que afectan a la Infanta Cristina, precedidos de los escándalos de su padre con la bella Corina; los escándalos de la contabilidad del partido en el Gobierno (el PP), por el enriquecimiento de su tesorero Bárcenas y los sobresueldos de sus líderes, junto con el incumplimiento flagrante de su programa electoral; la corrupta Oposición, con los escándalos del PSOE de Andalucía a causa de los EREs fraudulentos; las oscuras cuentas sindicales de UGT y de CC.OO., que en el día a día, lo mismo que IU, se comportan como apéndices de esa oposición, para ganar en la calle lo que pierden en las urnas y condicionar al Gobierno; los tejemanejes de los independentistas catalanes -familia Pujol incluída-, llevándoselo crudo a paraísos fiscales; la victoria consentida por los gobiernos de Zapatero y Rajoy de los etarras, con la suelta de presos, que ha salpicado a todo el poder judicial, etc. Este periódico no dejaba títere con cabeza. No tenía amigos, ni respetaba vacas sagradas, fuera de los lectores, como debe ser.

Todo ese totum revolutum parece haber ocasionado la salida de Pedro J. del diario El Mundo. Y no es que se haya ido, lo han echado, porque comenzaba a hacer daño con sus denuncias a esas instituciones corruptas que padecemos: La Corona, el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial. Que por otra parte no son tres poderes, son dos, pues se los reparten entre el Gobierno y la Oposición, oposición que incluye a los nacionalistas, que quieren acabar con la unidad de España. No son ajenos a la ruptura de la unidad de España los dos grandes partidos: el PP y el PSOE, pues se han manifestado siempre con mucha debilidad contra esos nacionalistas, y cuando José Mª Aznar plantó cara a ETA y como consecuencia fortaleció la unidad de España, se produjo el atentado del 11M que hizo que las aguas volvieran a su cauce, el cauce de la traición a los españoles.

Pedro J. no representa a la virtud, pero como periodista ha sido valiente con los poderosos, y no se ha dejado manipular. Aún así, no creo que lo hayan echado por los reportajes del pasado, lo han echado para que no sirva de voz a los partidos o escisiones como VOX en las próximas elecciones, que pueden hacerle mucho daño al partido en el Gobierno, y también a los independentistas y a los partidos de la Oposición. Pedro J. se ha mantenido independiente el tiempo que ha podido, y lo hubiera seguido siendo de no haberlo cesado, pero sólo es verdaderamente independiente aquél que es dueño de su empresa o de su casa, y Pedro J. ya no era el dueño del periódico que fundó desde hace mucho tiempo. Es lo que tiene buscar financiación o contraer deudas. Lo milagroso es que haya podido largar lo que ha largado durante tanto tiempo.

Dicen que han echado a Pedro J. por las pérdidas que soporta el Grupo Editorial. Él no era el responsable de la administración de la sociedad, que sólo se preocupaba de los contenidos; el responsable de las pérdidas es un tal Antonio Fernández Galiano. En el fondo, da igual el disfraz que le pongan: es cierto que los contenidos que Pedro J. ponía en su periódico espantaban a la publicidad institucional del Gobierno, y eso es mucho dinero para que un Consejo de Administración de una empresa informativa mantenga su línea editorial con sus lectores, y más en tiempo de crisis. Es la zanahoria que el gobierno de turno les pone a los medios (burro) para que caminen en la dirección que interesa, y que los medios de comunicación tapen sus fechorías o no sean muy críticos con su política. Pero hay algo más; siempre hay algo más: podría haber otro ERE en puertas para los trabajadores de Unidad Editorial, un ERE con el que Pedro J. no estaba de acuerdo, en la certidumbre de que ya han recortado empleos y el precio que pagan a los periodistas colaboradores por sus artículos es de miseria. Si recorta más, la calidad de la información se va por el retrete y los colaboradores se evaporan: ¿Quién va a molestarse en investigar para escribir un artículo, o viajar para cubrir una noticia, por 30 o 40 €?

Aquí está su discurso de despedida:



En España, los contrarios, siempre se unen para hacernos daño a los españoles. Son nuestros enemigos y los tenemos subidos a la chepa: grupos de poder que conforman una oligarquía que nos parasita, y que, para seguir parasitándonos, están dispuestos a todo. ¿Que quiénes son? Son los que se creen dueños del ganado y nos mandan a la jauría descrita en el primer párrafo para que nos apaciente; son los que, cuando llegan sus causas a los tribunales, no son admitidas a trámite por jueces estrella, no vaya a ser que se "estigmaticen", por eso acaban prescritas o, en el peor de los casos, con ellos no se cumplen las sentencias y acaban indultados. Están por encima de la Ley, que no fuera de ella, que usan la Ley para protegerse de nosotros, los de abajo: la chusma o la plebe, que es como nos definen. Deberíamos hacer algo con ellos como hizo la plebe en Roma con sus patricios. Claro, que en estos tiempos, estos parásitos dominantes se irían de vacaciones a sus casas de lujo u hoteles paradisíacos y no lo notarían. Por eso, conviene destaparlos y avergonzarlos, tildándolos de parásitos, traidores a España y malas personas. 

       Al final, es esta gentuza la que encumbra a los Pedro J. de turno, cuando le resultan útiles, y la que los decapita cuando pasan a ser molestos. En este caso, "presuntamente" alguien habrá hablado con los dueños de Unidad Editorial y les habrá ofrecido alguna forma de coima, llamada publicidad institucional, por el cese, que los italianos andaban como locos por enjugar pérdidas. El tiempo dará o no la razón a la Vice, que dice no haber tenido nada que ver en el cese, pero el tiempo siempre pone a cada cual donde se merece, lo único, que en muchas ocasiones, el tiempo llega tarde: ahora nos hemos enterado de que fue el general Serrano el que mandó matar a Prim ¿Le quitarán la calle? Así debería ser o, aún mejor, añadir en la placa: Calle del general Serrano, el asesino del general Prim.

Veremos quién tiene razón, que, reitero, el tiempo da y el tiempo quita razones. Por eso, los lectores del Mundo tenemos que estar atentos, y si la línea editorial del Mundo se debilita, a la vez que aparecen anuncios institucionales, a buscar a otros valientes que nos informen sobre los tejemanejes del poder y nos defiendan de la gentuza. 

He vuelto.




miércoles, 9 de octubre de 2013

Que no cuente conmigo la Ronda de Boltaña.


Ayer estuve en el concierto de un grupo aragonés muy conocido, que es "La Ronda de Boltaña". Sus canciones son de tinte nacionalista aragonés. Hasta ahí, todo normal en esta España, donde las fuerzas centrífugas atacan por todos los lados, en una deriva que sólo puede calificarse de auto-destructiva.

Está bien mirar hacia el pasado con orgullo, lo que no es normal es pretender volver a él, que es eso lo que se desprende de sus canciones. Parten de la idea de pequeño país, refiriéndose a la comarca del Sobrarbe -antiguo condado en los tiempos en los que los musulmanes dominaban hasta el Somontano-, para saltar enseguida al reino de Aragón, olvidando las comarcas de la Ribagorza, de la Jacetania y otras. Por otro lado, no sé donde queda para ellos el reino de Aragón: si lo limitan a las tres provincias de Zaragoza, Huesca y Teruel o saltan también a los reinos de Valencia, Mallorca, Sicilia, Nápoles, Neopátria, y si incluyen al condado de Cataluña, al Rosellón, a la Cerdaña y a los territorios del Midí francés, que puestos a reivindicar...

Ponen en valor la lengua aragonesa, como si hubiera existido una sola lengua en Aragón, desaparecida y anterior a la lengua actual. Mis conocimientos me hablan de la existencia de varios y diferentes dialectos, derivados del latín, en las provincias aragonesas; en Huesca corresponden a los valles pirenaicos, y en las tres provincias, a los lenguajes de la llamada Franja. En su idealización de esa teórica lengua común de nuestros ancestros, olvidan la lengua de nuestros padres, incluidos los suyos, que hablaban español, y la de ellos mismos que no han mamado otra, lengua que compartimos con el resto de España y con América. Ya hay quien anda por aquí inventándose otro Castrapo, que es el galego oficial, una lengua que los gallegos de las aldeas donde se habla gallego, no entienden.

También nos atan al victimismo, sobre todo, cuando se meten en el asunto espinoso e injusto de los pantanos, que tanto dolor y éxodo originó en el próximo pasado, sobre todo, entre las gentes que se vieron obligadas a emigrar. Tienen razón, fue una injusticia, pero, ¿qué hacemos ahora?, ¿abrir las compuertas y que vuelvan los Monegros y otras zonas al secano? Como no hace falta agua...

Por último, llevándonos a una II República imaginaria llena de virtudes, hablan de libertad como si esa libertad no existiera en nuestro tiempo y no la pudiéramos ejercer, asociándose al desaparecido Labordeta, al que también le daba por hacernos creer que no teníamos libertad. Muchas veces los políticos intentan confundirnos hablando de libertad: la libertad a la que se refieren es a la suya, no es a la nuestra. La reconciliación por la última Guerra Civil ya se produjo, aunque algunos continúan en sus trece. 

Entiendo que buscan el poder y desligarse de otro poder, más o menos centralista que les impide mangonear a sus anchas. En eso suelen terminar estos idealismos, por eso no nos podemos dejar arrastrar por ellos, que son peligrosos. La izquierda cuando se tiñe de nacionalismo acaba en sangre.

¡Hala! Todos independientes: volvamos a las comarcas, volvamos a los pueblos, pongamos de nuevo murallas en ellos, desconfiemos del vecino, amurallemos también nuestros barrios como en la Edad Media, para que puedan dormir judíos, musulmanes y cristianos en paz, vivamos en esos barrios dentro de casas-torre defensivas, llenas de verjas y cerrojos. Volvamos a caminos llenos de portazgos, donde hay que pagar si quieres que te dejen libre el paso.

No volveré a un concierto de esta gente, que no me gusta ver desfilar banderas esteladas ensuciando a las barras de Aragón. Que en estos tiempos la gente no sepa que esa estrella de cinco puntas vincula cualquier cosa a la masonería más radical y recalcitrante es para hacérselo mirar.

Me enorgullece la historia de Aragón y de España, lo mismo que me avergüenzan y asumo algunos episodios de la misma, pero forma parte de un pasado que no ha de volver, por mucho que algunos se empeñen. Segundas partes no son buenas dice el refranero, y mucho menos, si esas partes pretenden vincularnos a estrellas de cinco puntas, pantáculos masónicos, que representan oscuros intereses contrarios a nuestra cultura cristiana occidental, que tiene sus defectos, pero es la nuestra.

No nos dejemos arrastrar por sentimientos que aprovechan a otros. A los de la Ronda les va bien así, aunque confunden el oficio: que una cosa es alegrar la vida a la gente con canciones, y otra muy diferente, sembrar cizaña. Censuro a los independentistas catalanes, por su egoísmo y falta de solidaridad, ¿cómo no voy a censurar a los míos cuando predican lo mismo?

Conmigo que no cuenten, que los he calao, que siendo melones han salido pepes.




martes, 6 de agosto de 2013

La industria farmacéutica, hace tiempo que cruzó el Rubicón, en su exclusivo provecho.


No han pasado tantos años, pero los cambios que se han producido en las conocidas como boticas –hoy farmacias- han sido inimaginables. Aunque en este caso no son las farmacias el objeto de este artículo, que son las farmacéuticas, las industrias farmacéuticas.

En los años sesenta, la Seguridad Social estaba en mantillas; lo normal era pagar una iguala a un médico, que te atendía, y después, te mandaba algún remedio casero o te enviaba al boticario con una receta, y éste, con su ciencia, te preparaba una fórmula magistral.

La idea predominante entre la clase médica y farmacéutica de entonces era vivir de su trabajo, ayudando a los enfermos, en la medida de las posibilidades que les daba su ciencia y su experiencia profesional. Una deontología sencilla, clara y honesta.

Algunos avispados comenzaron a fabricar en serie esas fórmulas magistrales en sus laboratorios, y poco a poco, las medicinas fabricadas pasaron a ocupar las estanterías y cajones de las boticas, que pasaron a llamarse farmacias, en lugar de boticas. Los médicos necesitaron tener en sus consultas un Vademécum, que no es otra cosa que un libro grande, una especie de manual donde están todas las medicinas que fabrican los laboratorios, y el boticario, al cambiar de nombre, de cercano científico, pasó a ser un mero tendero especializado, dedicado a vender remedios de otros: los laboratorios farmacéuticos.

¿Dónde quedaron los sencillos principios deontológicos que a todos nos satisfacían? En los médicos que te recetan aquello que te va a curar o te va a ayudar en tu enfermedad, la deontología profesional está en el mismo sitio; en los médicos que te recetan aquello que les indican los representantes de los laboratorios, la deontología brilla por su ausencia, pues las farmacéuticas los compran con regalos, viajes, vacaciones, congresos, etc. para que te receten sus preparados, aunque no sirvan para nada: ahí está el daflón, unas píldoras para mejorar la circulación, que fueron retiradas en el 2003 y que no sé porqué se siguen prescribiendo. ¿Es que ahora curan? Si te curan o no esos medicamentos, su responsabilidad está a salvo, que para eso las medicinas se supone que llevan años de experimentación, las han aprobado sesudas autoridades y organismos científicos; además, todas llevan un prospecto con advertencias múltiples que hay que leer.

En los laboratorios farmacéuticos, más bien industrias, la deontología no puede interferir en el negocio, y éste dice que hay que vender cada día más medicamentos, y que estos, cada día deben ser más caros. No importa si su fabricación cuesta unos céntimos, el margen de ganancias, debe ser amplio.

Para las grandes farmacéuticas que se manejan en el mercado mundial, la salud de la humanidad no es pues una prioridad, el negocio está en la enfermedad, y cuanto más se alargue la enfermedad de los pacientes, mejor irá el negocio. ¿Para qué investigar en medicamentos o remedios contra el cáncer o contra el sida, u otras enfermedades, si el negocio está en convertir las enfermedades mortales en enfermedades crónicas? No es rentable que las gentes se curen y vivan muchos años con salud, lo rentable es que no se curen del todo y dependa su salud de los medicamentos que venden a precio de oro a la Seguridad Social o al perjudicado.

¿Por qué digo en el título que las farmacéuticas pasaron hace tiempo el Rubicón? Por que son muchos los casos que las salpican y para muestra un botón importante: http://www.youtube.com/watch?v=imm0jA4oApA&feature=em-subs_digest-vrecs Merece la pena verlo completo. De nuestra falta de salud sacan tajá. No me extraña que nos enfermen. ¡Pagar por Vivir!, una idea que están desarrollando para mejorar definitivamente su cuenta de resultados.

Lo que me extraña es que los gobiernos que teóricamente nos tienen que defender miren para otro lado y lo consientan todo. Las farmacéuticas tienen demasiado dinero y demasiado poder. ¿quién está detrás de las farmacéuticas? Pues los de siempre, las grandísimas fortunas dueñas de casi todo, los dueños del mundo y dueños de gobiernos. ¿Quién se atreve a tirarles de las orejas a los amos? Un tal Kennedy y su hermano lo intentaron. ¡Ah! pero la soberanía en USA no estaba en el pueblo americano? Pues no.

Una advertencia: intenta cuidarte, y si puedes, cúrate solo.

jueves, 25 de julio de 2013

Un accidente de tren que nos despierta. Es lo que hay.


Mis condolencias a los familiares de las víctimas de ese tren ALTARIA de alta velocidad que ha causado tantos muertos y heridos. EL mejor deseo para los que están recuperándose o luchando por su vida.

Acabo de ver las imágenes del descarrilamiento. Desconcierto total.

Triste día para todos, sobre manera, para los que han puesto los muertos.




martes, 23 de julio de 2013

Lo que algunos llaman Sinarquía está próxima. La señal, que la homosexualidad está en ascenso y la virilidad en descenso. Capítulo IV.


…/…

Las herramientas que han ido diseñando a lo largo de los siglos los dirigentes de este pueblo para conseguir una victoria final contra nosotros han sido grandes organizaciones pseudo religiosas, que, respaldadas por un poder económico ilimitado, se han infiltrado y han manipulado a las élites de todas las sociedades humanas, alcanzando desde hace dos siglos un poder incuestionable. Siendo esto evidente, no se entendería su éxito sin tener en cuenta que son maestros en manejar el tiempo y la memoria, y también, que no se dan nunca por vencidos. Al marcarles los objetivos su Señor, a través de sus sacerdotes, que para el caso es lo mismo, no les importa conseguir sus objetivos pasadas varias generaciones. Siempre hay alguien manejando los hilos hasta conseguirlo. Por el contrario, sus enemigos o las organizaciones que ambicionan poseer, con el transcurrir de los años, quiebran sus defensas: la muerte se lleva a sus líderes y no hay quien mantenga los objetivos a largo plazo. Eso sucede cuando los echan de alguna organización, que al final vuelven a entrar y consiguen recuperarla (no importa si en los intentos el puñal o el veneno actúa contra ellos, es cuestión de disfrazarse mejor), o cuando llevan a cabo alguna venganza por afrentas recibidas, que tarde o temprano la ejecutan en los hijos, en los nietos o en los biznietos del que la causó: normalmente estirpes de reyes y reinos.  

- La Iglesia Católica es obra y herramienta suya, pues fueron ellos los que, a través de un tal Saulo, convirtieron en religión la doctrina de un galileo, que sólo quería limpiar la religión de sus padres y ser un buen judío; después, fueron ellos los que la han poseído entre los siglos V y XIV, manipulando a los cristianos y a sus conciencias a través de Papas amparados por la diversidad benedictina, y aunque a partir del siglo XIV se vieron obligados a abandonarla, por la acción inquisitorial de Franciscanos y Dominicos que los persiguieron, han vuelto a apoderarse de ella. 

     En estos momentos, son muchas las organizaciones religiosas de la propia Iglesia de Roma las que intentan conseguir o mantenerse en el poder de la Iglesia para beneficio de estas élites, y que van, desde los Jesuitas hasta el Opus Dei (las dos más conocidas). Estas órdenes trabajaban por encargo, en el objetivo, aparentemente inocuo, de reunificar a todas las iglesias cristianas. Pero no es un objetivo inocente: reunificándolas, se cargan definitivamente a la Iglesia de Roma, que así quedará totalmente satanizada. Benedicto XVI –el nombre no es casual haciendo referencia a los benedictinos- saludaba a reconocidos masones con el saludo de los Hijos de la Viuda, que son los masones, dejando en nada los cánones que castigaban con  la excomunión la pertenencia de los católicos a la masonería. Mal lo tiene el actual Papa para limpiar la Curia, si es ese su objetivo, pues no son hombres corrientes con los que trata, pues son representantes de grupos de poder que mandan en todo el orbe y en todos los sectores económicos del planeta. Pero no será así: Francisco I, cuando fue coronado Papa, también saludó al mundo desde el balcón del Vaticanoponiendo su mano derecha cerrada sobre el corazón. Tranquilizó así a sus amos, la Iglesia que él presidía sería obediente. Y es que los poderes de la Tierra no son ajenos a las organizaciones con poder real sobre los hombres, sean de la creencia que sean. La mayor dificultad la tienen con los musulmanes, cuyas autoridades religiosas carecen de organigramas y estructuras jerárquicas de las que apoderarse, pero el cristianismo y los cristianos, con una estructura imperial, siempre ha sido para ellos pan comido.  

- En los últimos siglos, la herramienta que han utilizado para cambiar las estructuras de poder en  el mundo ha sido la masonería en sus diversas manifestaciones. Las diversas organizaciones masónicas les han permitido apoderarse de reinos y naciones sin destaparse, pues, en esas organizaciones, sólo los altos dirigentes son conocedores de la dependencia jerárquica con las élites del Pueblo Elegido, siendo también hombres afines, por supuesto. Los demás, intentando medrar, juegan con la novedad y con el misterio, mientras creen que apoyando a los hermanos, trabajaban por imponer la democracia, la cultura y la paz en el mundo. Evolucionan, pero absolutamente dirigidos, y aunque algunos estén engañados en la búsqueda de grandes sueños, la mayoría se dedican a medrar socialmente. Unos pocos afines o elegidos recibirán el poder, siempre a cambio de obediencia, y por supuesto, abonando todos la cuota de ingreso, pagando puntual y religiosamente las mensualidades establecidas, los ascensos, el óvolo de la viuda -comidas aparte-, etc. Los engañan, pero les cobran por ello: la mayoría se deja, pues saben que pertenecer a tan exclusivo club no es gratis: http://masoneria-mi-experiencia.blogspot.com.es/2007/07/captulo-ii-bussines.html

- Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, estos Poderes en la Sombra son obedecidos por los gobiernos más importantes del planeta sin rechistar, y no dudan en poner sus armas y sus ejércitos a las órdenes de estas élites que sirven al alhaja que nos esclaviza en este mundo: Inglaterra con su imperio y también los USA, Japón y toda Europa, pero también les obedecen Rusia y China, entre otros países. Sus enfrentamientos sólo son discusiones amañadas, como los cachorros cuando juegan a morder. No ha habido ningún enfrentamiento serio entre ellos después de la Segunda Guerra Mundial, por mucho que en las diversas guerras unos y otros apoyen a bandos contrarios o hayan intentado hacernos creer que la llamada Guerra Fría iba en serio. Simple estrategia de negocio. No es casual tampoco la vista gorda que todas estas naciones practican, cuando sus amos se embarcan en conflictos, en cualquier parte del globo.

La realidad es que, desde su pirámide de poder, han ido torciendo la voluntad de las naciones, financiando e imponiendo nuevos valores al resto de los hombres:

- La imposición paulatina del aborto en el mundo, al que de hecho se le pinta desde la OMS y desde otras organizaciones internacionales como un derecho de la mujer y un avance hacia la modernidad de la sociedad, cuando es otro claro retroceso, que provoca cada año millones de víctimas entre los seres más indefensos, asesinados por algunos médicos, que no dudan en romper su juramento hipocrático, con el consentimiento de sus propias madres. Todos colaboran al envejecimiento de la población en las naciones más desarrolladas y al debilitamiento de las demás. Ese derecho de la mujer se convierte, cuando lo ejerce, en un remordimiento que le acompañará durante años.

- La generalización del consumo de drogas en el mundo, que por un lado se combate, y por otro lado se fomenta. Estos hábitos de consumo colaboran en la destrucción de los valores de la sociedad que los admite, y también, a la destrucción moral y física de los jóvenes, de las familias y de las naciones donde anida. No puede ser casual, que sabiendo que las drogas llevan a los consumidores a padecer inmunodeficiencia, se hayan inventado el SIDA, lo hayan asociado al VIH, que no tiene nada que ver con el SIDA, y a todo aquel que le encuentran VIH, le ponen un tratamiento, a base de AZT, y lo matan. Un verdadero holocausto, el que están llevando a cabo con esa escusa.  

- La paz, a la que se la pinta como un valor fundamental en las sociedades modernas, en realidad, convierte a las sociedades que la asumen en organizaciones manipulables, incapaces de defenderse de quien ataca a sus valores. La sociedad pacifista se debilita y es incapaz de liberarse. Curiosamente, los mismos que predican la paz como valor se la saltan a su conveniencia. Los hombres, apresados en el bienestar, no somos capaces de defender nuestros valores recurriendo a la guerra. Tememos perder ese bienestar del que disfrutamos. El afeminamiento creciente que padecemos condiciona sin duda las decisiones de nuestros dirigentes que, progresivamente, obedecen a los sentimientos de una sociedad con los valores cambiados y no a razones frías o argumentos basados en la conveniencia social y en el interés de las futuras generaciones.

A punto de perder la libertad, sólo la vuelta a los valores tradicionales puede salvarnos del poder que nos gobierna, y no precisamente desde la sombra, que cada vez están más al descubierto, aunque nos ridiculicen a los que destapamos su existencia, tildándonos de conspiratorios para desacreditarnos. El fomento de la homosexualidad en ese sentido no ayuda a la civilización humana: en lo femenino predomina el sentimiento sobre la razón, mientras en lo masculino los sentimientos, existiendo, quedan en un segundo plano. Los planes de estas gentes se ven favorecidos por la pérdida de la virilidad que promueven en los hombres, y la pérdida de feminidad en las mujeres: por eso impulsan la indefinición sexual sobre la claridad y la definición de sexos, financiando grupos de presión que impulsan la modificación de las leyes en este sentido. Estas gentes ven en la feminidad de los hombres una clave profetizada, un jalón más en la consecución de sus objetivos. Seguramente, les alienta comprobar que esos objetivos se cumplen y que su Dios destruirá de nuevo a los pueblos que fomenten el ideal sodomita y lo exhiban. Muchos, engañados, confunden ya la aceptación de la homosexualidad con el progreso de la humanidad, favoreciendo su expansión, cuando el único progreso real que se produce es el de nuestros enemigos, que medrarán cuando esta civilización actúe con el corazón en lugar de hacerlo con la cabeza y nos destruya. Eso debilitará aún más la voluntad de los pocos gobernantes que no estén en su obediencia, a la hora de tomar decisiones importantes.

En un mundo de engaño, donde lo evidente suele ser falso, lo de creer y tener fe nos termina perjudicando. Nos suelen tomar por tontos y es que lo somos, además de señoritos complicados, de sexo indefinido. Dejemos los hombres la feminidad para las mujeres, que saben lucirla y no permitamos que otros conviertan a nuestras mujeres en varones. La igualdad del matrimonio con la unión homosexual es una afrenta, lo mismo que el aborto no es ningún derecho, ni es progreso, que sería un infanticidio si no lo hubieran suprimido del Código Penal: podemos retorcer las cosas lo que queramos, que el cuerpo humano sólo es materia, pero si entramos por el camino en el que todo está permitido, no seamos hipócritas diciendo: este crimen está bien porque es un aborto practicado por un médico, y este otro mal, porque ya ha nacido y lo ha cometido su madre. El crimen es crimen, como el hombre ha de ser hombre, y la mujer mujer. Que no nos confundan. Los homosexuales tienen derecho al respeto de los demás y a llenar su vida de sentimientos, relaciones personales incluidas, sin que por ello tenga que verse perjudicado el matrimonio tradicional.

Nos jugamos el futuro y el partido lo van ganando los de la lejía pero, ¿por qué asegurar que estas gentes conspiran contra el resto de los hombres? Por que desde hace miles de años, los que se han posicionado como enemigos nuestros siguen considerándose hermanos y distintos al resto de los hombres, medrando en astucia, riqueza y poder. Un caso único en el mundo. 

Nuestro problema es que no estamos organizados como lo están ellos para conseguir lo que se proponen cueste el tiempo que cueste; nuestro problema es que no nos hemos infiltrado en su sociedad engañando a sus élites para que formen parte de nuestras organizaciones, cambiándoles el pensamiento; porque no hemos comprado con oro a sus dirigentes; no hemos pervertido a su sociedad, acabando con sus costumbres y creencias; sus familias siguen funcionando con el rol del hombre separado del rol de la mujer; sus hijos pueden crecer mamando de sus madres los ejemplos acumulados en muchos siglos… Que cuando Tito y Adriano pudieron solucionar el problema, desperdigaron su semilla pensando que así acababan con ellos, sin darse cuenta, estaban sembrando otras tierras con la semilla de los sacerdotes de Egipto, de Fenicia y de Cartago: la ciudad enemiga de Roma, que adoraba a un extraño dios, cuyos sacerdotes llevaban a cabo sacrificios humanos de inocentes. Aquellos sacerdotes de Fenicia y de Cartago buscaron cobijo en pueblos vecinos, y los encontraron.

¿Bastará con que los desenmascaremos? Aunque el problema en una aldea global es que no hay donde esconderse, saben que estamos desorganizados, y aunque los desenmascaremos, no nos temen. Es más, nos tienen prohibido cuestionar sus interpretaciones de la historia, al haber conseguido por extrañas presiones a nuestros gobernantes, que nuestros propios códigos penales castiguen con la cárcel el negar su versión de la historiaTal es su dominio sobre nosotros y tal nuestra tremenda debilidad, traicionados por nuestros propios gobernantes. Bien podría ser, que una de las razones por las que no nos han rescatado en esta crisis como a Grecia, tenga que ver con esta afirmación. Y ha pasado desapercibido. Tienen poder con mayúsculas y lo utilizan aprovechando la debilidad del contrario.

Para evitar el destino como humanidad, debemos reconocer las principales debilidades que padecemos y nuestras fortalezas, si es que somos capaces de organizarnos mínimamente. Como lo de organizarnos es imposible, porque nunca sabremos con quién estamos tratando, y como es imposible que acabemos por medios violentos con su dominio, habría que abandonar el modo de vida que nos hemos dejado imponer para formar grupos de resistencia pasiva que resulten imposibles de controlar, por muchos años:

- Una buena medida sería que grupos de ciudadanos, aisladamente o  en grupos, dejaran las ciudades para volver al campo o a la vida  trashumante, y vivir de sus ganados y de sus cosechas, conservando los excedentes en lugar de comercializarlos. Y que lo hicieran convencidos del porqué de su sacrificio, transmitiendo a sus hijos la razón de su cambio de vida. Algunos lo están haciendo espontáneamente sin conocer la razón, una razón de defensa frente a nuestros enemigos. Si en este mundo no somos libres, la tierra también ata, lo mismo que el ganado, que todo esclaviza, pero al menos, nadie controla y manipula desde fuera y en su favor nuestro modo de vida.

- En ese sentido, utilizarían el dinero que pudieran tener para comprar el ganado y las tierras, reconstruyendo aldeas en ruinas; volviendo después al trueque, e intentando vivir del propio trabajo en una economía de autosuficiencia que precise del dinero sólo para pagar impuestos, para que no tengan ocasión de embargar las tierras. Intentando ser autónomos, energéticamente hablando, para disfrutar de algunas de las comodidades consideradas imprescindibles, hasta que dejemos de necesitarlas.

-  En las aldeas, evitar a los religiosos, sospechosos siempre de manipulación en favor de nuestros enemigos, y también, a los medios  de comunicación de masas que fortalecen esta cultura de dominación, creando problemas artificiales, como la presente crisis mundial, que ha sido generada expresamente para debilitarnos. Para que no puedan utilizar su tecnología de localización, ni vigilar lo que decimos, es bueno prescindir de los teléfonos móviles. Hay otros modos para estar localizados.

A veces, en la fortaleza está la debilidad: ¿qué les ocurriría si rechazáramos el dinero que los hace tan poderosos y éste pasara a ser simple papel, que es lo que es? Que perderían su poder. Pero es difícil: por eso nos tenemos que aislar de ese mundo artificial que nos han hecho asumir como propio. Entre otras cosas, se les echarían a perder sus extraordinarios excedentes alimentarios.

Aislándonos, perdemos la atención médica de la que disfrutamos, pero, guardando las medidas de higiene y una vida sana, nos libramos de su ponzoñosa medicina nuclear y química, que hace que nuestra sociedad pague a sus industrias farmacéuticas ingentes cantidades de dinero para, en lugar de curarnos, convertirnos en enfermos crónicos antes de matarnos. Y como morir tenemos que morir, por mucho que nos hagan creer que vamos a vivir más de 100 años, cambiando el modo de vida que nos han impuesto, podemos ser más libres de lo que somos, aunque vivamos menos tiempo.

Al menos, no llevarán a nuestra juventud por caminos equivocados; podremos casarnos los hombres con la mujeres, con el fin de tener compañía a lo largo de la vida y cuidarnos mutuamente (no se perseguirá por eso a quien elija otro tipo de pareja, pero sí a quien intente cargarse a nuestras viejas instituciones para imponernos sus desviaciones); aceptaremos a los hijos que decidamos tener o que vengan, como unos compañeros de viaje a los que hay que cuidar y proteger hasta que sean autónomos, educándoles en los valores heredados, para que sean conscientes de que este mundo no les pertenece, ni siquiera el propio cuerpo, que es un simple vehículo, materia que pertenece a este mundo y en este mundo quedará, que lo importante es el ser espiritual que llevamos dentro, que es ajeno a la materia. En este mundo somos esclavos de unas élites que nos manipulan y del Señor al que sirven, y cuanto antes lo asimilen nuestros pequeños mejor para ellos. Otras enseñanzas trascendentes no harán sino distraerlos con cuentos y mentiras de la única verdad que han de asimilar: la que los hará libres.

Esa es la verdad, una verdad, que cuando es conocida y asumida nos hace libres realmente, aunque esa libertad la alcancemos al morir -no antes- momento en el que nos alejaremos de este mundo de engaño, ajeno al verdadero Dios, sin que nada ni nadie pueda detenernos. Nada que ver esta libertad con la libertad sexual que nos ofrecen, que en realidad nos esclaviza a una vida sin sentido, o a parejas estériles, si es hombre con hombre y mujer con mujer; nada que ver tampoco con la liberación de la mujer, esclavizada a dos trabajos y alejada de su importante labor como sostén de la familia y fuente de valores sociales… etc. Distracciones de nuestros carceleros todas ellas, para alejarnos de nuestro verdadero interés: que es escapar.

Escapar es el verdadero interés de unos presos que ignoran que lo son. Si además de eso se enteran de que están presos porque son ellos los que voluntaria o pasivamente se han metido en la jaula… y que si se quieren ir... nadie les puede detener… 

Simplemente nos engañan y nuestros carceleros, siguiendo las instrucciones de los servidores de ese dios esclavista, harán cualquier cosa para que sigamos engañados. Por eso temen a la verdad, por eso los vigilantes controlan toda la información en la Red, por eso cuando aparece en la red la palabra Sinarquía le hacen seguimiento. Por eso este artículo, desde que salió, ha tenido tantas visitas de Rusia y USA, escrito como está en español. Extraño, ¿no? Vigilan algunas palabras que tienen como estratégicas, estén escritas en chino o en árabe maltés.

El Gran Hermano nos vigila desde el ojo que todo lo ve, desde la pirámide del Dolar, desde la FED, desde la CIA, desde los servicios secretos rusos, desde el MI6, desde el MOSAD. Desde el ojo trasero de la Chingada.

¿Conspiraciones? La conspiración es la mentira habitual en la que vivimos los hombres. 



Lo que algunos llaman Sinarquía está próxima. La señal, que la homosexualidad está en ascenso y la virilidad en descenso. Capítulo III.


…/…

No es casualidad que eso ocurra: en esta realidad de aldea global donde las gentes sueñan con riquezas y comodidades, esas élites, asentadas sobre las finanzas mundiales, buscan tener bajo su cetro a los hombres de todas las razas y naciones, unificando también el culto y sus creencias, aunque sea por la vía de la generalización del materialismo y la destrucción de la espiritualidad. Lo hacen obedeciendo los mandatos de su temido Señor –demonio para el resto-. No es algo novedoso: lo llevan haciendo desde hace miles de años, por increíble que parezca. Ellos son ellos: Elegidos de un diabólico ser; los demás somos otra cosa: rechazados, ajenos, diferentes, inferiores, gentiles, gentes a las que se puede explotar, engañar, manipular y esclavizar… pero les somos necesarios: los esclavos exigen amos, como los cautivos carceleros -oficios que simultanean e intentan ocultar al resto de los hombres, que ejercemos de esclavos y cautivos sin saberlo-. Y es que somos cautivos en un mundo, en el que nadie sabe a qué ha venido, pero aquí andamos arrastrando a otros detrás nuestro, por la debilidad de la carne, y pasándolas todos canutas, dentro de un cuerpo que nace tierno y terso, pero acaba arrugado y lleno de achaques. En esa situación de desorientación, estando esas élites y las gentes que los consideran afines, en la misma situación que nosotros, ejercen para su Satán de carceleros y vigilantes del resto de los hombres. Al fin y al cabo, ¿hay alguien con dos dedos de frente que pueda afirmar que no vivimos en el infierno? Son sus sacerdotes los que ejercen esos oficios. Para eso se infiltran en la cúpula de todas las organizaciones religiosas que pueden, para ejercer la tutela espiritual de los hombres y controlarnos a todos. Pueblos Levíticos llaman a aquellos que envían a sus hijos a ejercer de sacerdotes. Por laudatoria costumbre se tenía.

Nos necesitan débiles y, según ellos mismos reconocen, nos necesitan como componente para su lejía, la única capaz de quitar el signo o mancha de las piedras, manchas que deben ser pecados abominables para sus sacerdotes, atendiendo a lo mucho que les avergüenzan. Y es raro, porque estas gentes no se avergüenzan fácilmente. Seguramente, la mancha o el signo que quieren borrar es el de la traición: la traición de su propio Creador (conocido también como Kronos-Saturno) a su mitológico padre (Urano), al que capó; y la traición de este pueblo, al resto de la humanidad, a la que sacrificarán sin pestañear a su Señor ¡Eso sí!, cuando les sea ordenado y reciban la señal. Cuando acontezca y reciban la orden suprema, transformarán a esta humanidad con la que tan poco simpatizan, en ceniza; las lluvias harán el resto y formarán un océano de lejía (aunque el océano sean muchos charcos y lagunas, que siempre se exagera). Forjando la débil voluntad de los hombres, podrán ejecutar tan terrible sentencia sin esfuerzo, pues nosotros solitos, sin oposición, nos habremos convertido en la lejía limpiadora a la que nos han destinado estos terribles compañeros de viaje, y mientras el destino llega, seremos el aceite que haga funcionar sus negocios. De poco sirve ser rico sin pobres, sano sin enfermos, justo sin pecadores. Nosotros somos pobres en dinero y ricos en ignorancia; estamos sin protección, que no hay dios que nos ampare como a ellos, y sus jefes religiosos no ven con buenos ojos que sus lobos se arrimen a los carneros sin disfraz: podrían intuir que también ellos son cautivos y mortales y, por supuesto, iguales al resto de los hombres, y tan carneros como nosotros, con lo que se les caería toda su estructura de engaños. El único pecado que hemos cometido los demás es no haber nacido en una de esas familias de elegidos y dejarnos engañar en toda época y lugar por las mentiras que han venido tejiendo: somos simples y confiados, y nos ven como futura ceniza.

Las maniobras que han llevado a cabo en los últimos siglos para hacer posible la consecución de sus planes de dominación no han sido pocas: todas estaban pensadas para hacerse con todos los hilos del poder en este mundo y todas sus maniobras han ocasionado entre los hombres y naciones que las han padecido grandes sacrificios, traducidos en dolor y en sangre. Sus gentes no se han librado de los sacrificios ordenados por sus élites, que muchas veces iban dirigidos a torcer la voluntad de los propios más que la voluntad de los ajenos, para recuperar el control sobre los hombres que consideran suyos. El número de víctimas –fueran quienes fueran- nunca les ha preocupado: las han convertido en ofrenda y sacrificio a su falso dios. Nos ven como cuerpos, material reciclable, ceniza como dicen. Pero quien sacrifica a otros para honrar a su dios no hace ningún sacrificio, son los que ocupan esos cuerpos los que hacen el sacrificio de morir, y si acontece, el de volver a nacer. Con el cuestionado sacrificio, sus pontífices matan dos pájaros de un tiro: por una parte, destruyen a sus enemigos, y por otra, los convierten en inofensivos llorones, en materia renovada, carne joven, en inocentes e ignorantes todos; sin nadie que nos advierta al volver a nacer, del lugar en el que hemos caído, ni de las gentes que en realidad nos gobiernan e imponen su voluntad: somos pues, presa fácil. Con decirnos que Dios nos ha puesto aquí por motivos inescrutables, lo solucionan. Es todo mentira. Sin alejarnos muy atrás en una historia falseada:

-  Promovieron y financiaron el Protestantismo para quitarle poder a la Iglesia de Roma. Ellos la dirigían y explotaban desde el siglo V, a través de algunas órdenes religiosas contemplativas a las que financiaban sus obedientes élites. Pero se descuidaron y fueron desalojados de la misma en el siglo XIV, por los inquisidores de las nuevas órdenes mendicantes, que los persiguieron, como enemigos que eran de la cristiandad.

-  Aprovecharon el protestantismo para tener unos territorios en los que no fueran perseguidos. Pronto pensaron en la forma de recuperar el poder en la Iglesia, y lo hicieron a través de la orden Jesuita, una orden nueva que ellos mismos promovieron para sus oscuros fines. Hoy día, los jesuitas no se sabe bien a quién obedecen. Nunca se ha sabido. El Papa es un jesuita disfrazado de franciscano y ya está destapándose contaminado de Teología de la Liberación, contaminada de comunismo.

- Organizaron la Revolución Francesa con ayuda de organizaciones interpuestas (una nueva masonería radical promovida -se dice- por los jesuitas, para quitarles el poder a la nobleza y a los Borbones en Francia, a los que guillotinaron). Sin embargo, la burguesía tras la que se escudaban no tomó el poder, lo ejercieron ellos a través de gentes obedientes. Los reyes afines, sobre todo la dinastía inglesa, salieron fortalecidos y encumbrados con esta revolución; sin duda, como pago por el refugio y apoyo que dieron a estas gentes, cuando fueron perseguidos por la Iglesia y sus reyes, unos siglos antes. El Imperio Británico  llegó a la cumbre de su poder, y su ejército y su marina ejercieron desde el siglo XIX de policía mundial al servicio de las grandes empresas comerciales de la City, dominada, como no, por sus financieros. El premio por la protección prestada. 

- Llevaron a cabo la Primera Guerra Mundial para castigar a la cristiandad en Europa y acabar con el Zar, que los había atacado en su fe. También, porque querían imponer en Rusia el invento jesuita que había tenido bastante éxito en las reducciones guaraníes; el invento fue acomodado a los intereses y objetivos de estas gentes por dos intelectuales, Marx y Hengels, que trabajaban a sueldo de una de las familias de banqueros más importantes de la época.

- Promovieron el Comunismo en el resto del mundo para poner bajo su yugo a muchas naciones, aprovechándose de las masas proletarias: les hacían creer a esas masas, que cuando mataban a sus gobernantes y acababan con las clases burguesas, llevaban a cabo un acto de justicia, y que a partir de ese momento, pasaban a ser todos iguales: lo que era falso. El marxismo era la vía que habían previsto para conseguir el poder en los cinco continentes en pocos años: en realidad, acababan con las clases dirigentes y esclavizaban por el terror a las masas proletarias. A esas masas les llegaba la igualdad por una sola vía: la del hambre, que compartían con todos los de abajo, mientras, los cuadros del partido, la policía y los militares gozaban de poder y privilegios inalcanzables a las masas civiles. A pesar de su fracaso, representado por la caída del Muro de Berlín, ha sido tal el peso de las mentiras del marxismo, que todavía, muchos que se consideran progresistas y no lo han vivido, creen en ellas, equiparando al marxismo con el ideal de libertad para los hombres, considerándose por ello más demócratas que los demás. No quieren reconocer, a pesar de la evidencia, que marxismo y comunismo son sinónimos de totalitarismo y represión, lo más alejado de una vida libre y de un mundo justo. Pero la realidad y la verdad son invisibles para muchos.

- Iniciaron la Segunda Guerra Mundial para completar el plan de la Primera, y acabar con las naciones que consideraban enemigas, pero también, para convencer, por las buenas o por las malas, a sus propios hermanos, de que tenían que estar dispuestos a emigrar, aunque se sintieran parte del país que les había acogido por generaciones. Pecado imperdonable el de echar raíces para un miembro de ese Pueblo, pues, a lo largo de los siglos, sus cohens no se lo han permitido, obsesionados en cumplir los mandatos de su Señor, el Príncipe de este Mundo. Periódicamente, han cortado las raíces que han echado sus gentes en todos los países; en este caso, para que fueran favorables al resurgir de un Estado fallido en la antigüedad, emigrando a él cuando recibieran la orden -una idea muy discutida entre los suyos-. Lo lograron, y lo hicieron acabando con el peligro de perder su identidad, ya que, sintiéndose franceses, alemanes, húngaros, polacos, etc., sus gentes estaban perdiendo la identidad, y con ella, la fuerza que tenían como pueblo; de poco servía que siguieran practicando la misma religión si no obedecían a sus pontífices, que seguían los planes de su extraño Señor. Las persecuciones y desgracias les dan cohesión, lo mismo que los periodos de paz se la quitan, y la cohesión no la pueden perder sin desaparecer. En cuanto se sintieran iguales al resto de los hombres desaparecería su singularidad y se diluirían como pueblo. Desde mi punto de vista, se liberarían de las cadenas complementarias que arrastran.

No sé qué habrán previsto sus sacerdotes para sus gentes, ejecutado el sacrificio de la humanidad, con el poder del mundo en manos de su sanhedrín, en un planeta sin naciones, y con los gentiles convertidos en ceniza limpiadora. 

Estarán solos y cualquier nuevo nacido pasará a ser de su estirpe y condición ¿De qué les servirá su actual riqueza y su poder, sin tener a nadie a quién dominar?, ¿tendrán que ganarse el pan con el sudor de su frente? El pan recién hecho se pone duro, por eso hay que hacerlo cada día, que no es agradable comer corruscos ni meter al microondas el pan congelado.