Regalaré peras del olmo, deseos incumplidos, estrellas invisibles, amigos del alma, canciones sin autor, viajes a la Luna, amores perdidos, sueños imposibles, maravillas intocables, cromos de chocolate, chicles de bola, pipas con sorpresa, dolores de risa, cuentos felices, dietas milagrosas, vidas de película, culos molones, pechos solidarios, hipotecas incobrables, préstamos locos y bodas de hecho. Lamentablemente, la vida es otra cosa. ¡Perra vida!
jueves, 12 de marzo de 2009
Un homenaje a las víctimas del terrorismo de vergüenza, por el poco seguimiento
martes, 10 de marzo de 2009
11M = 5X (5 son los años transcurridos, la X sigue siendo la incógnita)
No será fácil. Más aún: cuando se marchen los que están, veremos a los nuevos callar cobardemente y convertirse en cómplices.
Los muertos y los heridos pronto se olvidan: los unos por estar muertos y los otros porque tienen derecho a rehacer su vida.
Si no se hace limpieza, no será la democracia la que decida sobre quién nos manda, serán unos pocos amenazando desde las cloacas o desde los rascacielos, los que tomen las decisiones.
Lo harán porque se han dado cuenta, que este país que fue capaz de colonizar un mundo nuevo, ahora es un corral de gallinas dividido en 17 jaulas.
martes, 3 de marzo de 2009
Dudas
miércoles, 18 de febrero de 2009
Entrevista Alfredo Embid sobre el SIDA
lunes, 16 de febrero de 2009
La democracia es un sistema político débil. Lo ocurrido en Venezuela lo demuestra.
viernes, 13 de febrero de 2009
De aquellos barros estos lodos; se recoge lo que se siembra... etc.
También es buen ejemplo, el de aquél que recibiendo una gran herencia, en lugar de administrar la hacienda y los caudales, comienza a dilapidar lo que sin ningún esfuerzo recibió, pensando que el dinero nunca se acaba. Llegado el día nefasto, se encuentra con que no sólo se ha quedado sin dinero, los acreedores a los que ha ido regalando su hacienda, le exigen pagos pendientes y le embargan la casa.
Eso le está pasando a nuestro gobierno. Muchos veíamos desde el principio, que en lugar de administrar con juicio los dineros del común, los iba regalando a cualquiera que llegara a la Moncloa y calentara sus orejas con halagos. Desde el principio, comprobamos con estupor sus pocas ganas de madrugar, dando plantones a otros mandatarios cumplidores del horario. Mal síntoma es ese: de un vago no esperes grandes esfuerzos ni desvelos.
Pero llegó el final del curso: decía haber sacado buenas notas, y muchos le creyeron a pesar de que eran evidentes los malos resultados. Mentía con toda desvergüenza. Consiguió pasar de curso por la bondad o insensatez de algunos que se lo permitieron. Pronto se ha visto que el nuevo curso se le hace grande, que apenas han pasado unos meses y el fracaso es general en todas las actividades.
A los malos estudiantes hay que ponerlos a trabajar y a los gestores que gastan el dinero de todos en lugar de administrarlo, hay que echarlos antes de que nos arruinen. Las responsabilidades se piden después.
No hay siglas que valgan, sólo sentido común: si los elegidos no son capaces de administrar con cordura los caudales públicos, ¡Fuera! Por eso, si alguna vez volvemos a tener un buen gestor, cuidémoslo para que nos dure muchos años, sea quien sea. A los que ya conocemos por sus mentiras y tropelías, mantengámoslos alejados de los dineros, que son los dineros de nuestras pensiones, de nuestra salud, de nuestros hijos y de nuestros nietos, venidos o por venir.
No esperemos a que se vayan, que no se irán ¡Hay que echarlos!