miércoles, 26 de mayo de 2010

Canción popular "La Corrutela"

En el paro quedé,

esperando la vez,

de sellar por tres meses o un año,

mientras un diputao ,

un piso ha regalao,

con la pasta que le da el escaño.


Hay que ser infeliz

por pensar que en Madrid

Zapatero nos saca de apuros.

En sus cosas está,

más pallá que pacá,

hasta que no nos deje ni un duro. Bis


Yo no quiero guardar,

la fila de sellar,

y la paga del paro me pierda,

mientras los liberaos,

van con los diputaos,

en las manis que dicen de izquierdas.


Un subsidio me dan,

no puedo trabajar,

ni puedo disfrutar, sin dinero,

no puedo sonreír,

sólo puedo gritar:

¡No me deja vivir Zapatero! Bis


El trabajo da igual,

mi presente es buscar,

sin dejar que la sangre me hierva,

dura es la realidad:

no podré trabajar,

mientras siga mandando esta izquierda.


Si se van ya verás,

Lai lara la la la,

sin empleo y con cara de enfado,

pero no será igual,

ellos no sellarán,

su cartilla en la fila del paro. Bis


Lai lara la la la

Lai lara la la la…


Un subsidio me dan,

no puedo trabajar,

ni puedo disfrutar, sin dinero,

ni una caña tomar,

sólo puedo gritar:

¡No me deja vivir Zapateroooooo!


Riau, riau

lunes, 24 de mayo de 2010

Engañar no es delito y aprovecharse de los infelices tampoco

Algunos bancos se aprovechan de nuestra candidez.

La afición al dinero y el razonable deseo de sacar un poco más por nuestros ahorros, nos convierte en presa potencial de bancos y cajas con pocos escrúpulos que, prometiendo el oro y el moro en sus productos, terminan haciendo negocio redondo con nuestros ahorros. Como en el juego de la ruleta de un casino, que siempre gana la banca, con los sofisticados productos que nos meten por los ojos, las ganancias también son para ellos.

Un ejemplo:

Te venden un producto maravilloso por el que prometen un 5% a una parte de tu inversión durante un mes: perra y media de cebo. La otra parte -tu pez-, la inviertes a un plazo de 24 meses. Te dicen que esta parte de la inversión puede ir consolidando las ganancias mensuales que superen el 3% del IBEX (el índice por excelencia de la bolsa de valores española), Eso sí, cada mes sólo puedes ir sumando un máximo del 1,25%. Te advierten en el catálogo, que es un producto de riesgo, pero te ponen un ejemplo de lo más optimista, en el que te dicen que puedes ganar hasta un 18%, con la garantía, de que si las cosas van mal, no pierdes tu dinero, pues el capital está garantizado. Cansado de rechazar otras ofertas peores, al final te la juegas y le dices que sí, pensando que nunca cobrarás ese 18% del que hablan, pues te conformas con un 3%. Lo que se ha callado el bancari@, y en la propaganda se sobreentiende, es que, si la bolsa baja, te van a aplicar la bajada completa, con lo cual, el máximo del 1,25% que te aplican en las subidas, se lo comen con patatas en las bajadas.

Con esas cuentas de pillo, en los primeros 3 meses, tu Ibex particular acumula unas perdidas del 10 % y a los 6 meses un 28%. A los seis meses, los intereses que acumulas por pardillo son del 0%. Suponiendo que el Ibex hiciera el milagro imposible de subir los 18 meses que restan un 1,25%, la probabilidad de obtener alguna ganancia sería del cero patatero. Cuando se te ocurre preguntar, que información no te mandan ninguna, contestan que la culpa es del IBEX, por comportarse tan malamente, pero sabes que el IBEX ha hecho lo que hace siempre: subir y bajar. La culpa es de ellos, por vender un producto viciado y también de las autoridades bancarias por permitir semejantes prácticas. Si lo hiciéramos nosotros saldríamos en los telediarios.

Sabemos que en los timos hay dos pillos: el timador y el timado, y que no se sabe quién de los dos es peor. Aún así, la justicia carga la mano con el timador, que es el que ejerce la actividad preferida del diablo, de tentar al hombre. En nuestro caso, pillos sólo hay uno, que es la banca, pues nos vende un producto fallido desde el principio, porque ni siquiera tienes la probabilidad del cara o culo para ganar algo con él. No has ido al rastro a jugártela con trileros, has entrado en una entidad que se supone honesta y que está vigilada por autoridades. Tu culpa no está en la ambición desmedida, está en no haber mirado con lupa lo que te ofrecían y fiarte de su sonrisa.

El problema añadido es que confundimos a la persona que está detrás de la mesa o ventanilla del banco con tu asesor financiero, cuando no lo es: sólo es un vendedor al que premian por pescar incautos ¿Cuántos habrá dentro de las cárceles penando con mejor intención?, y no me refiero al vendedor, sino al directivo del banco que aprobó semejante oferta. Los malos de verdad suelen estar fuera y a salvo de la justicia. Eso sí: muy arriba.

Seguramente me timarán muchas veces, pues me empeño en confiar en las personas. Sigo pensando que los equivocados son ellos, por valorar más el dinero que la gente. Al final, ganando, pierden clientes y también amigos. Yo me iré con la música a otra parte.

lunes, 17 de mayo de 2010

¿Existe la crisis?

Ni soy economista, ni me considero un administrador de bienes propios fuera de lo normal: un riojano o soriano de la montaña más, que solemos nacer, según dicen, con la virtud o el defecto del ahorro; por lo tanto, mi explicación será poco científica y siempre pegada a la tierra. Procuraré no darla como Pepe Isbert, el inigualable alcalde de “Bienvenido Mr. Marsall”, la película de Berlanga, enrollándose con aquello de... "Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación, etc." Ahí os va:
Si pudiéramos hablar con los animales y les preguntáramos por la crisis, ¿dirían algo?
- Un animal de la sabana africana se encogería de hombros y diría que no ha oído hablar de ninguna crisis, que él, para sobrevivir, tiene los mismos problemas de siempre: la sequía le trae el hambre, las lluvias el alimento, la mayor o menor cantidad de depredadores, etc.
- Un animal del zoo o del circo, posiblemente nos dirá que ha escuchado hablar de la crisis a los hombres, y que debe ser algo malo, porque ha notado que la comida ha bajado en calidad y en cantidad y ya no ve tantos cuidadores cerca de su jaula, ni tantos visitantes o espectadores. Reconocerá, que se han llevado a algunos animales y no han vuelto; pero nada más.
Si hablamos con los hombres, habrá notables diferencias entre unos y otros:
- Si hablamos con un cartujo, también se encogerá de hombros y nos responderá que él, con sus rezos y su huerta, no ha oído hablar de ninguna crisis; que hablemos con el Prior o con el hermano Procurador, que son los que llevan la economía del convento.
- Tampoco las tribus amazónicas que habitan la intrincada selva –si quedan-, sabrán mucho de la crisis, entretenidos sus miembros en cazar monos y recolectar frutos, para alimentar a la tribu. Lo mismo ocurrirá con cualquier gente que viva aislada de nosotros y tenga una economía de supervivencia.
- Si pudiéramos hablar con alguno de los misioneros que andan encabezonados en acabar con la pureza y el aislamiento cultural de los indios, seguramente nos dirá que la crisis le afecta bastante, pues ha dejado de recibir ayudas y no sabe cuánto aguantará.
- Los indios que andan en tratos con la civilización, nos dirán que han oído hablar de la crisis en las telenovelas que ven por la TV comunitaria que les regaló el Alán García u otro zascandil de ese hemisferio.
Todo lo anterior nos sirve para concretar, que la crisis, aunque no tenga cuerpo físico, existe, pero, únicamente es percibida por aquellos seres que tienen contacto y dependen en mayor o menor grado de nuestro llamado Mercado.
La crisis en realidad deberíamos llamarla por su verdadero nombre, que ahora se queda en un segundo plano: el apelativo se conoce como “desconfianza” y significa, que en estos momentos, nadie se fía de nadie. En ese Mercado, el crédito o confianza que antes se daba espontáneamente a las demás empresas y personas ya no se da y, cuando alguien se arriesga a fiarse de otros, se pasa las noches en vela pensando si le pagarán lo que le deben o le devolverán el dinero que ha prestado.
¿Cómo termina esa enfermedad? Muy sencillo: la confianza vuelve cuando el Mercado sana, y el Mercado se cura, cuando las empresas enfermas que generaron esa desconfianza quiebran o recuperan la salud económica. El problema es que los hombres que nos gobiernan son muy reacios a dejar quebrar las empresas de sus amiguetes -en este caso bancos-, pues son muy poderosos y, además, les deben demasiados favores. En lugar de quebrarlos, les prestan nuestro dinero, el dinero del gobierno -que es de todos nosotros-; con lo cual, esas empresas se quitan la podredumbre y la traspasan hacia arriba, a los gobiernos, que son los nuestros.
Ahora, ellos se han salvado de la quiebra, pero han traspasado el peligro de quiebra a las naciones. ¿Debemos dejar que quiebren las naciones, o por el contrario, tenemos que volver atrás el proceso y recuperar el dinero que prestaron nuestros gobernantes a las empresas y entidades financieras que generaron el problema?, ¿y si algunos gobiernos han contribuido también a la ruina de su país con su mala administración y sus corruptelas?
La mejor medicina para acabar con la desconfianza sería meter en la cárcel a todos los responsables financieros de la crisis y a los gobernantes que les han dado cobertura, con la excusa de salvar la economía; naturalmente, después de haberles expropiado todos sus bienes. Ya echaremos cuentas con ellos más adelante, por si nos hemos olvidado de contabilizarles alguna fechoría.

martes, 20 de abril de 2010

Pájaros de Papel

Lo que más me sorprendió de la película Pájaros de Papel fue la fría reacción del público en una sala repleta, de la que salí pensando que había visto un buen montaje y unas buenas interpretaciones, pero que estaban dirigidas a engañar nuevamente al público español, pintando la terrible maldad de los franquistas y la bondad inmaculada de los mal llamados republicanos. Digo mal llamados republicanos, por que fueron esas izquierdas angelicales, que tanto la añoran, las que se cargaron a nuestra pobre República y, también, por que tan republicanos eran los partidos conservadores, como lo hubieran sido los partidos de la izquierda, si hubieran creído en ella. Están empeñados en hacernos creer que la defendieron, cuando fue todo lo contrario: ahí está Esperanza Aguirre desenmascarando a estos trapaleros ¡Pincha en el título!

Seguramente, que la mayoría de los espectadores salió pensando lo mismo que yo, y comparo Pájaros de Papel con otras películas guerra civilistas, en las que la gente terminaba aplaudiendo, pues todos reconocían en los personajes a sus padres y a sus abuelos luchando por salir de ese infierno. La mayoría, entendemos la historia que cuentan películas como ésta, como un pasado superado que hay que reparar, mientras el Milikito pretende que tomemos partido en un pasado de odio.

La lacrimosa historia que nos cuenta aparenta ser el pasado de su padre Miliki, que sale al final de la película recibiendo el homenaje de los demás actores. Si Miliki –el niño Miguel- se va de España siendo huérfano, ¿de dónde han brotado Gabi y Fofo, que han sido sus hermanos? ¿Libertad de autor?, ¿le hemos cazado en la mentira? En cualquier caso, la intención no debía ser la mejor manipulando de esa forma al espectador.

No esperaba mucho de alguien, que tiene que defender la mano que le ha hecho rico y que hoy, con la Ley de la Memoria Histórica, pretende devolvernos a los años 30. Olvida el director, que ese franquismo al que con razón o sin ella vilipendia, abrió las puertas de la televisión a su padre y a sus tíos, dándoles un programa infantil y una fama que nunca hubieran soñado alcanzar en España. Algunos nos acordamos: “Cría cuervos” dirán muchos, "chaqueteros" dirán otros, "otro millonario del régimen zapateril pretendiendo convencernos" dirán algunos. "Hay que agradecer las ayudas recibidas mientras manden. Luego, ¡Ya veremos!", dirán las malas lenguas.

No voy a poder recuperar los 13 € que pagué por dos entradas, pero si puedo hacer una recomendación: no pagues por verla.

martes, 13 de abril de 2010

La palabra progre no define al que busca que el mundo avance, es sinónimo de aprovechao, de pícaro.

El país está necesitado en estos momentos de una política de moderación en el gasto y de buenos ejemplos en el ámbito político, pero no aparecen por ninguna parte. Hablando de malos ejemplos, hoy he visto la portada de un periódico digital que se atribuye a si mismo la condición de “progresista”. El contenido de ese periódico es lamentable, como el de otros muchos medios pagados con el dinero de todos, por un gobierno, que, en lugar de gestionar la crisis con cabeza, despilfarra nuestro dinero entre empresas periodísticas afines, para que laven la imagen de su pésima gestión y pueda ganar las próximas elecciones escondiendo sus vergüenzas detrás de la propaganda. Eso tiene muchos nombres, feos todos ellos, alguno de los cuales, si no lo está, debería figurar en el Código Penal, pero no es progresismo. Progresista es una palabra derivada de la palabra progreso, que el mal uso que le han dado las extrañas izquierdas que nos explotan, la han convertido en algo hueco, totalmente ajeno a su definición:

Del lat. Progressus: 1. m. Acción de ir hacia adelante. 2. Avance, adelanto, perfeccionamiento.

Siguiendo este concepto original, ¿quién no desea ser progresista? Todos. Hasta los hombres del mito platónico de la caverna, si existieran, lo desearían para sí mismos, para los suyos y para los demás hombres. Pero estos progres de pacotilla, que por supuesto, no son progresistas y ni siquiera son de izquierdas, simplemente se han apropiado del término con ánimo excluyente. Entienden por progreso, el de ellos mismos, que se afanan cada día en progresar económicamente, aprovechando las relaciones políticas. O sea, a costa de los demás.

Para ellos, sólo eres progresista, si comulgas con sus ideas, presumes de izquierdismo y, además, les aplaudes; se pavonean soltando palabrejas como talante, solidaridad, política social, etc., palabras que al salir de su boca pierden todo sentido, pues el comportamiento de estos dirigentes los traiciona y delata, como lo que son: auténticos vividores, hijos de próceres del régimen franquista, que se han disfrazado de izquierdas para robarle el pasado a los auténticos marxistas. Tampoco destacaban los viejos marxistas por su buen comportamiento, pues, aunque lo hicieran, no podrían presumir de un pasado, que mejor olvidar... Quizás, estos pícaros de hoy les admiran, por que los dirigentes izquierdistas de los años treinta también eran pícaros burgueses masoneros disfrazados de descamisados, a la búsqueda del progreso personal.

Continuando con el progresismo, examinemos quién puede presumir y de qué, en el transcurso de un siglo tormentoso como lo fue el siglo XX en Europa ¿Ha aportado algo la izquierda en los últimos 100 años en el avance de la humanidad? Al margen de pequeños logros, casi todos conseguidos en los EE.UU. de América- país capitalista donde los haya-, la aportación más visible de la izquierda al progreso de la humanidad es su tremendo fracaso. La izquierda marxista llevó a muchos pueblos de la Tierra a un callejón sin salida, de donde tuvieron que ser rescatados en los años 80 por el resto de la humanidad, a la que tildaban de capitalista e insolidaria. Algunos pueblos siguen en ese callejón, pasando hambre, necesidades de todo tipo y, sobre todo, falta de libertad. La izquierda española por su parte, tampoco aportó mucho al progreso: nos metió en una revolución innecesaria y con ella en una guerra civil, que, gracias a Dios, perdieron; se llevaron el oro del Banco de España, que no volvió; los cuadros del Museo del Prado que, de milagro podemos seguir contando con ellos; desvalijaron las cajas de seguridad de los burgueses en muchas entidades bancarias, sin remordimiento alguno, y mil delitos más, en nombre de una República violentada por ellos mismos, que llenaron de muertos civiles Paracuellos, la sima de Camuñas y ¡vaya “usté” a saber! La falsa izquierda de ahora, por su parte, presume de haber luchado contra Franco, pero también es mentira: los viejos marxistas lo dejaron morir en paz del miedo que le tenían y los falsos marxistas de ahora, simplemente cantaban el “Cara al Sol”, el “Prietas las Filas” y “Un Flecha en el Campamento” cuando se iban de vacaciones con la O.J.E., que los disfrazaba de gilipollas con pantalones cortos. El advenimiento de la democracia tampoco fue obra suya, que estos “fillos” del régimen, rápidamente se pusieron donde hubiera “pa pillar cacho”. Lo hicieron el Felipito Tacatum y el Guerra, desbancando al Nico, que era el heredero fetén; tras el "fracaso" de la democracia española con 14 años de felipismo, la nueva generación de flechas masoneros y algún rescoldo felipista de la misma cuerda tomaron el poder sociata disfrazados de rojillos radicales. Hoy nos mal gobiernan por obra y gracia de muchos españolitos despistados, capaces de comprar, por simpatía, la cuerda con la que van a ser ahorcados. A punto están de romper el país en mil pedazos.

Progresista: 1. adj. Aplícase a un partido liberal de España, que tenía por mira principal el más rápido desenvolvimiento de las libertades públicas. 2. Perteneciente o relativo a este partido. Senador, periódico PROGRESISTA. Apl. a pers., ú. t. c. s. Un PROGRESISTA; los PROGRESISTAS. 3. Dícese de la persona, colectividad, etc., con ideas avanzadas, y de la actitud que esto entraña. Apl. a pers., ú. t. c. s.

La definición de la Real Academia de la palabra progresista también deja al descubierto, que estos pícaros justinos han aprovechado la herencia ideológica de la vieja izquierda, la que se quedó con la vergüenzas al aire tras la caída del muro de Berlín; también se han apropiado de la palabra progresista, patrimonio de los viejos partidos liberales, olvidándose del contenido, pues, ellos, ni buscan el rápido desenvolvimiento de las libertades públicas, ni tienen idea avanzada alguna, salvo que sea novedad, apropiarse del poder para imponer a toda la sociedad su propio régimen y medrar a su costa. Por ahí andan, buscando una ideología con la que disfrazarse y seguir engañando a los que se dejen –que siguen siendo muchos.

El verdadero progresista, al margen de cualquier partido liberal, no tiene porqué tener una ideología concreta, aunque sí ideales, es un ser desprendido que ayuda a los demás, las más de las veces sin esperar nada a cambio: progresista será aquél que ayude al caído a levantarse, el que luche por la libertad del que vive en la esclavitud, el que trabaje para conseguir un mundo más justo, el que se esfuerce con los demás para que puedan adquirir conocimiento y educación suficiente hasta alcanzar la verdad, el que esté dispuesto a luchar por ello, poniendo su sangre si es preciso. Recordemos el dicho evangélico: “La verdad os hará libres”

Lamentablemente, la palabra progresista se ha quedado hueca y sólo encierra en su interior, una mentira más en un mundo de mentiras donde reina el diablo, que también va disfrazado de Dios. Éste, poco podría hacer contra los hombres, si no tuviera entre sus seguidores a una tropa de progres que, a cambio de botín, le ayudan con más mentiras en su tarea de controlarnos.

El progreso social siempre será bueno, pero no basta: hay que tener en cuenta, que sólo es un medio para mejorar las condiciones de vida de los hombres en este infierno, hecho de patrañas y de equívocos.


lunes, 5 de abril de 2010

Campaña contra la Iglesia, por casos de pederastia acontecidos hace bastantes años.

Pasé casi 10 años de mi vida como alumno externo en un colegio escolapio. En ese tiempo, tuve ocasión de conocer aquél régimen de enseñanza, disfrutando y padeciendo, que de todo hubo. Pero tengo que reconocer, que no sufrí ningún tipo de acoso sexual, ni tuve conocimiento de que ningún compañero lo padeciera. Entre los profesores había de todo: jóvenes, maduros y ancianos; sacerdotes y seglares; militares y civiles; cuerdos y locos; serenos y violentos; ásperos y cariñosos. La mayoría, gente normal que intentaba que adquiriéramos cultura y conocimientos y que no se torcieran nuestros pasos. Hacernos “hombres de provecho” se decía entonces.

Tampoco corrían rumores de que tal o cual hubiera sufrido algún tipo de abuso o de que algún profesor tuviera costumbres malsanas. Las caricias y mimos estaban reservadas a los más pequeños, bajo el cuidado del Padre Pedro, tan chiquitín como ellos, y que, por su vida de sacrificio a los demás, hoy está propuesto para ser Santo.

Cuando dejamos de ser infantes, los mimos fueron sustituidos por una férrea disciplina donde no faltaba alguna que otra bofetada, normalmente merecida. En esto también tengo que reconocer, que la mayoría de los profesores no recurrían al castigo físico. Algunos curas seguían prodigando caricias a determinados alumnos, pero ¿quién de mayor no tiene gestos de cariño hacia chiquillos propios o ajenos que, por una u otra razón, te caen en gracia? No es faltar. Pero, ¿es posible que detrás de esas caricias el cura en cuestión obrara con malicia? No lo sé: puede que sí y puede que no. El sentimiento de paternidad frustrada puede ser muy fuerte en algunos hombres y pueden malinterpretarse algunos gestos .

Yo no estaba dentro de la cabeza de aquellos hombres, pero, entonces, la gente no sólo hablaba gesticulando, se tocaba más que ahora, como algo muy normal. No había tanta malicia. Los niños, como gesto de amistad con otros niños, nos agarrábamos por el hombro, y de esa guisa, caminábamos por la calle. Hoy sería raro. Me chocó un documental sobre Marruecos en el que se veía a dos hombres que caminaban por la calle cogidos por la mano y recordé, que en mi niñez, también en los pueblos existía esa costumbre, sin que se tildara de desviados a los que manifestaban su buena amistad yendo de la mano o cogidos por el hombro.

Parece que quiera justificar la pederastia y no es así: el que cometa semejante delito, clérigo o laico, que sufra el peso de la Ley. Pero no debe confundirse la parte por el todo, como se está haciendo en estos días. La Iglesia no tiene que pagar por los delitos que haya cometido alguno de sus curas, como el Estado no paga por los delitos de los malhechores, cuando es el responsable de la seguridad de todos los ciudadanos. Así y todo, lo que tiene que ver con la Iglesia siempre es más grave ¿Cuántos pederastas habrá habido en organizaciones ajenas a la Iglesia, de las que no se habla? y también en otras religiones: ¿o es que entre los musulmanes no ocurren estas cosas?, ¿y entre los judíos, protestantes, budistas, etc.?, ¿acaso no habrá rabinos y pastores protestantes -por limitarnos a Occidente- caídos en estas y en otras desviaciones? Se lee entre líneas, que es el celibato de los curas la causa principal de que algunos religiosos hayan cometido pederastia en el pasado, pero es una razón falsa: muchos civiles que incurren en la pederastia están casados.

El celibato, por trasnochado que esté y sea una reliquia de otros tiempos; por injustificado que sea, es una opción voluntaria, tomada por gente mayor de edad y en perfecto uso de sus facultades mentales, que desean pertenecer a una institución como la Iglesia, que oficialmente tiene cerca de 2000 años, pero que en realidad tiene muchos miles de años más, como organización sacerdotal heredera de viejas religiones paganas. Creo que nadie entra engañado en ella.

Es cierto que en el pasado la Iglesia callaba y que en algunos casos se limitaba a cambiar de acoplamiento al clérigo delincuente. Mala actitud era esa, pues tapando los delitos no se corrigen, pero también tenía sus propias cárceles, donde enviaba a los clérigos transgresores donde intentaba cambiar su conducta. Hoy esa actitud ha cambiado y la Iglesia no duda en expulsarlos y denunciando al transgresor a la justicia ordinaria. También responde por los errores del pasado, con lo cual, poco hay que criticar. 

Ahora falta que se destapen también los casos de pederastia acontecidos en otras religiones no católicas, e incluso, en instituciones del Estado, las que han cuidado secularmente de nuestros menores más desprotegidos: los huérfanos, que, seguro, también habrán estado expuestos a degenerados de este tipo.

Pero, ¿quién ataca a la Iglesia en este momento y por qué? Imagino que los responsables son los mismos que le vienen disputando desde hace muchos siglos el poder en la Tierra. Se esconden detrás de todo tipo de organizaciones, pero son fáciles de localizar. La Iglesia hace muchos años que no los persigue y le han perdido el respeto aprovechando su debilidad. En España, los que nos gobiernan, odian a la Iglesia y airean sus vergüenzas, ocultando las propias y tergiversando la historia. Además, consciente o inconscientemente se arriman a otras confesiones, en perjuicio de todos. Van a una con esos enemigos de la Iglesia a los que sirven.

Sabemos que la Iglesia no siempre ha sido un ejemplo a seguir, sobre todo cuando ha estado gobernada por esos enemigos, que infiltrados entre sus filas, han conseguido apoderarse de ella doblegando y explotando a toda la cristiandad a través de papas afines. Esas misteriosas organizaciones, aunque tienen tentáculos poderosos dentro de la Iglesia, últimamente, parece que han apostado por acabar con ella. ¿Querrán acaso que se cumplan las profecías que se inventaron sobre el último Papa? ¡Ojo con ellos!

miércoles, 31 de marzo de 2010

¿Qué justicia es ésta?

En los últimos días, la maquinaria de propaganda oficial nos ha venido entreteniendo con el caso del Sr. Matas. Seguramente, para que no nos acordemos de la desastrosa situación económica por la que estamos pasando, y para que no se note demasiado la incalificable gestión de este gobierno, que nos está llevando directamente a la ruina, al desastre, y al precipicio.

Hoy se publica en diversos medios el auto del juez instructor, del que se desprende, que ha nacido un nuevo juez estrella: éste, no solo instruye, parece que juzga y condena de antemano. Utiliza términos impropios del lenguaje forense, siempre muy cuidado y técnico, y no se corta a la hora de fijar la cuantía de la fianza, imponiéndole al Sr. Matas 3 millones de Euros. Comparando con otros casos, resulta excesiva. Parece ser, que a los terroristas, otros jueces les han impuesto fianzas de 50.000 €. Aluden a lo de siempre: riesgo de fuga y destrucción de pruebas. El señor Matas podía haberse quedado en USA y vino como un corderito, por lo que el riesgo de fuga es imaginario. El juez debería haber valorado que una fianza tan alta perjudica siempre al procesado Matas: si consigue un aval para pagarla, queda en el consciente, subconsciente y en el inconsciente ciudadano, que el Sr. Matas dispone de mucho más dinero y, por lo tanto, ha podido robarlo mientras gobernaba en Mallorca; si no lo consigue, a la cárcel: propaganda asegurada para el gobierno durante otra semana, en contra de la oposición y, además, gratis. Por otra parte, da pie a pensar a muchos ciudadanos que el juez instructor se ha puesto de parte del gobierno, cuando el juez, no solo ha de ser imparcial y justo, también ha de parecerlo.

El Sr. Matas lo tiene muy crudo, pues, la machacona información de la que ha sido objeto en los medios de comunicación, hará imposible la recomposición de su fama en el caso de que sea sobreseída su causa en los tribunales o resulte inocente de los cargos que se le imputan. Si es así, este gobierno y sus medios nos tienen acostumbrados a una escueta notita y a que nadie vaya a la cárcel por calumniar. A algunos, calumniar les sale gratis.

Está claro que hay una doble vara de medir: los casos que afectan a la oposición, son aireados a los cuatro vientos por los adláteres gubernamentales y medios afines, y los casos que afectan a destacados políticos socialistas son silenciados, sin la menor vergüenza. Recientemente, en los escándalos de los trajes del Sr. Camp y en el caso Gurtel, hemos podido comprobar que el partido en el gobierno se ha dedicado a todo tipo de irregularidades para comprometer a los afectados, que, sin duda, se habían elegido expresamente para quemarlos políticamente y conseguir, por medios oscuros, lo que las urnas les vienen negando. El ¡Todo vale!, para conseguir echar de la Comunidad Valenciana al Partido de la Oposición. También lo han intentado en la Comunidad de Madrid. Hemos visto salir del furgón policial a los políticos de la oposición esposados de mala manera para que, al final, quedaran libres sin cargos. Ningún responsable político ni policial está procesado por prestarse a esos manejos indecentes contra la oposición, en fechas precisas de escándalos gubernamentales o en fechas cercanas a elecciones. Pero, como esta oposición es tan blandita..., se atreven a todo con ella. En tiempos de Aznar, la oposición de entonces, que está gobernándonos ahora, no se cortaba a la hora de atacar al gobierno de todas las maneras posibles. Hasta sedes del PP resultaron incendiadas por energúmenos. Es de imaginar quién les señalaba los objetivos y la ideología que llevaban a cuestas. Si los denunció el Sr. Arenas, no llegaron muy lejos las denuncias. Y es que siempre ha sido una oposición muy acomplejada, que siempre teme que la relacionen con el franquismo. Enfrente sin embargo, tienen colegas socialistas, que siendo hijos del régimen, presumen de haber luchado contra él ¿Habrá sido en los pasillos de los colegios mayores de SEU cantando el “Cara al Sol? El mismo Presidente del Gobierno, el Sr. Bono, la Vicepresi, varios ministrines…etc. En realidad siguen mandando los mismos de antes a través de sus retoños ¡Eso sí! disfrazados de rojillos.

Curiosamente, mientras procesaban al Sr, Matas, se ha sabido, que, Bono, el antiguo Presidente de la Comunidad Manchega y actual Presidente del Congreso de los Diputados, le ha comprado a su hijo un pisito en Madrid, que le ha costado 1 millón de Euros. Ahora se lo están reformando. Dicen esas informaciones, que el Presidente del Congreso va a menudo a supervisar las obras y hace bien en no fiarse, que aunque los gremios de la construcción no son como los políticos, no puedes dejarlos sin vigilancia.

Como contribuyente, no tengo por qué fiarme de los políticos, ni siquiera del Sr. Bono - tan campechano y simpático él. Doy por supuesto, que mientras no se demuestre lo contrario, el dinero que ha pagado el Sr. Bono por el piso de su hijo es dinero blanco, y que el Sr. Bono es honrado a carta cabal; pero, como español que paga sus impuestos, tengo derecho a que se me aclare: ¿cómo puede ser, que un político que gana unos miles de Euros al mes (parece que gana 9000€), puede permitirse el lujo de hacer semejantes dispendios y todavía le queden fondos para asumir una reforma? Para eso está el Fiscal anticorrupción, que debería investigar el origen del dinero del Sr. Bono, del Sr. Matas, y de cualquier otro político cuando deja el cargo y mientras está en él, cumpliendo así con sus obligaciones para con los contribuyentes desconfiados y para con la justicia. No debe quedar ni una sola duda –y más en tiempos de crisis- sobre la honradez de ningún político, ni del origen de su patrimonio -sea del partido que sea- que creo les pagamos bien y puntualmente. El piso que le ha comprado el Sr. Bono a su hijo tendrá su buena hipoteca, y el resto del dinero estará justificado, pero debe quedar claro que es así, pues lo mismo que el Sr. Mata ha sido Presidente de la autonomía mallorquina y le achacan claro-oscuros, el Sr. Bono lo ha sido de la Castellano-Manchega. Lamentablemente, la fiscalía depende del gobierno y el fiscal anticorrupción no es una excepción.

Al Sr. Mata se le investiga por un desfase en los presupuestos de una obra, que resultó ser el doble de lo inicialmente presupuestado -algo habitual en este país en las obras del gobierno, comunidades y ayuntamientos de todos los colores Y HASTA CUANDO NOS TOCA A LOS MORTALES DE A PIE REFORMAR LA COCINA Y EL BAÑO, QUE EMPIEZA BIEN Y TERMINA EN LAS NUBES-. Si el Sr. Mata está en los tribunales por una duda en su gestión, perfecto, pero no debe estar solo. Y no dejemos el asunto limitado a dos ex presidentes de autonomías: me pregunto sobre un político que nos presidió, que se ha hecho un palacio en una playa extranjera, ¡Tan feliz y locuaz él! Qué decir, de los dispendios de otro político andaluz, muy dado a proteger a toda su familia aprovechando el cargo. Ahí está de ministro, más chulo que un ocho, sin que nadie le pida cuentas de nada, cuando debería haber sido puesta a la luz toda su gestión. Me pregunto también, ¿qué será de aquél alcalde que llegó pobre a un ayuntamiento y se fue rico? -y no me refiero al ex novio de Isabel Pantoja, me refiero a un ayuntamiento aragonés-, y de tantos y tantos más que viven una dorada y prematura jubilación, cuando antes de entrar en política no tenían más que un triste salario y algunos ni eso. Por ahí anda suelto el faraón gallego de los coches oficiales, que se gastó en lujos la intemerata y, gracias a Dios, perdió las elecciones, ¿habrán encontrado cosillas raras en su gestión?, ¿la habrá siquiera analizado esa fiscalía de nombre tan rotundo?...

La justicia debe ser igual para todos y las instituciones públicas deben funcionar de forma autónoma, pero lamentablemente no es así. Con este gobierno, la justicia se muestra blandita cuando el justiciable está cerca de él, y muy dura cuando está cerca de la oposición, y meto aquí a todas las instancias. También suele ser muy dura con la gente honrada y muy, muy blandita con terroristas, asesinos de niñas, violadores, etc. etc., que a los cuatro días están sueltos o haciendo gestiones para soltarlos.

De los fiscales poco se puede esperar: al estar jerarquizados, se convierten en meros “mandeusté y sí señor” del Fiscal General, y éste del gobierno que lo nombra; tampoco del poder judicial podemos esperar mucho, que ha demostrado no ser independiente, por más que la Constitución así lo establezca; pero de la oposición y de sus señorías los Diputados y Senadores esperaba muchísimo más ¡Qué decir del Rey!, tan simpático. Pero hablemos en serio: de los jueces esperábamos algo, pero se dejan envolver en papeles por falta de medios y se distraen con sus agobios laborales, sin proceder de oficio ante tanta corrupción y falta de justicia. Sólo los jueces que ampara el gobierno se muestran activos. Tan activos, que a uno lo van a procesar por pasarse de entusiasmo. No veo yo a esta clase judicial que nos ha tocado soportar, plantando cara a la mafia italiana de los años ochenta y a las acechanzas, entre otros, de aquel político canijo, pítnico por más señas, que pasaba por honorable y se llamaba Andreotti: consiguió librarse de todas las acusaciones de corrupción y colaboración con la mafia, protegido por los secretos que guardaba, más que por su astucia. Nos sobran en España muchos Andreottis de medio pelo que todo lo corrompen y nos faltan también muchos Giovanni Falcone, un juez valiente que murió asesinado por la mafia, peleando contra los Goliat que parasitaban a la sociedad italiana. ¿Habrá entre tanta toga española un solo Giovanni Falcone?

El Sr. Mata podía imaginarse lo que le esperaba, aunque eso le honre y nos permita presumir que muchas de las cosas que se le imputan no sean ciertas, pues, si no, no hubiera venido. Pero sea inocente o culpable el señor Matas, por el momento, debe gozar de la presunción de inocencia y ser juzgado, que quedan jueces independientes y profesionales que pueden darle la razón -si la tiene-, aunque lo hagan tarde y sea el colofón de su ruina.

Hay que ser muy claros cuando el dinero es de todos los españoles: a los que se aprovechan del cargo público para medrar y llenarse los bolsillos con nuestro dinero hay que despreciarlos y meterlos en la cárcel hasta que devuelvan lo robado, ello, sin mirar de qué partido son, ni si son del gobierno o de la oposición; claro está, que, salvo el caso Roldán, que se ha pasado los últimos 15 años en la cárcel, no conozco a ningún político que haya estado tanto tiempo cumpliendo condena, y aún éste, no ha devuelto una sola peseta de las que se llevó.

Por ese camino ¡Mal vamos! Habría que hacer justicia con los corruptos y liquidar a la vez a aquellos partidos que utilizan la corrupción para financiarse, que la mayor parte de las veces, la financiación de los partidos tiene mucha culpa de la corrupción. Si nos quedamos sin partidos, y sin políticos, no pasa nada: más anchos. Los partidos deberían ser máquinas electorales nada más, que fuera de las elecciones no funcionaran. Es mucho el dinero que cuestan.

Mal ejemplo para los corruptos españoles tener una justicia tan blandita y peor aún, tener una sociedad como la nuestra que lo permite. El único dueño de la finca llamada España es el Pueblo Español; los políticos son simples administradores, pero se comportan como si fueran los amos. Ése es el origen de los problemas de la joven democracia española. El Pueblo Español no debe consentir que los políticos se comporten como amos, que no lo son, y debe tratarlos como empleados temporales: con mucho respeto, pero al primer desliz, a su casa o a la cárcel.

Lamentablemente, nos hemos dejado imponer una norma que sólo nos permite ejercer como dueños de la finca una vez cada cuatro años. Y cuando toca ejercer como señores, en lugar de tomar el bastón de mando, la mayoría nos ponemos a las órdenes de estos pícaros sacamantecas, votando al más guapo. Que, por supuesto, nos chulea y nos arruina.

Los españoles somos demasiado confiados, por eso se aprovechan nuestros políticos, además, la justicia poco ayuda.