jueves, 28 de mayo de 2015

La Ley Electoral en España y los problemas que nos genera

Las elecciones municipales y autonómicas ya han pasado. La duda es si han servido de algo, porque las incertidumbres creadas superan la situación anterior.
Vivimos en democracia, pero desde el principio se ha visto que la democracia española adolece de graves defectos que complican nuestra convivencia y restringen los derechos de los españoles frente a los derechos de los políticos y de nuestros enemigos. ¿Hay algún interés en corregirlos? No, no hay ningún interés por parte de nuestros políticos en corregir nada.
Los principales defectos son los siguientes:
-          A los partidos políticos españoles que se presentan a las elecciones no se les exige que recojan en sus estatutos la aceptación de la Constitución y las Leyes de la Nación Española. Antes al contrario, hay estúpidos o mal intencionados que presumen de que nuestras leyes respetan y permiten a nuestros enemigos presentarse a las elecciones, y que es legítimo que propongan nuestra destrucción como nación, siempre que utilicen medios democráticos. Lógicamente, esos partidos se dedican a socavar nuestra democracia, utilizando para conseguir sus fines el dinero de todos. ¿Hay algo más estúpido que pagar voluntariamente la soga con la que algunos nos quieren ahorcar? Esto no ocurre en ninguna parte, y las democracias más solventes se defienden, prohibiendo esos partidos. Aquí tenemos partidos etarras gobernando ciudades con el consentimiento de los últimos gobiernos, que lo han permitido saltándose la Ley de Partidos Políticos; no faltan partidos nacionalistas e independentistas que cuestionan la unidad de España y nos amenazan al resto con la separación; también tenemos partidos y organizaciones de izquierdas que deberían estar prohibidos por la historia de sangre que arrastran, que disfrazados de demócratas, cuestionan nuestra democracia, cuando se les ven sus intenciones, defendiendo y poniendo como ejemplo democrático a regímenes totalitarios y asesinos.
-          Tenemos una ley electoral lamentable que se salta el principio de un hombre un voto. Hay votos que valen más que otros, lo que permite a fuerzas nacionalistas conseguir en el Parlamento Español una representación mayor de la que les correspondería por los resultados obtenidos. Una concesión más de los partidos de la Transición a nuestros enemigos, unos partidos esencialmente cobardes y también traidores.
-          Otro gran fallo de la Ley Electoral es no tener previsto que haya segunda vuelta cuando no hay un claro vencedor. Los partidos se saltan los derechos de los ciudadanos, eligiendo en nuestro lugar, quién va a ser Presidente del Gobierno, quién va a ser el Presidente de la Comunidad o el Alcalde. La mayor parte de las veces acaban sentados en la poltrona los perdedores, que rápidamente se ponen de acuerdo para suplantar la voluntad popular. Menuda democracia, y menuda cuadrilla de ratas.
Lo anterior es importante, pero hay más:
-          La formación de los políticos no se cuestiona, permitiendo que auténticos indocumentados llenen las listas de los partidos y se pongan a administrar presupuestos para los que no están preparados. Otros, están demasiado listos para apoderarse de los caudales públicos o aprovechar sus cargos para corromperse. Normalmente, la corrupción es consentida por los partidos políticos españoles para financiarse ilegalmente, que no pierden ocasión a la hora de buscar recursos, comenzando por parasitar a los propios representantes, a los que se les quedan parte del suelo. En fin, que el sistema no se preocupa de comprobar la idoneidad de los candidatos, analizando sus curricula y entrevistándolos, antes de darles paso franco.
-          La formación de los votantes tampoco se cuestiona, dando por supuesto que cumpliendo 18 años todos estamos preparados para ejercer el derecho a votar. Para otros menesteres, te exigen un examen muy caro de pasar, como el permiso de conducir, pero para votar nada exigen: nos dan un cursillo acelerado cada vez que hay elecciones, escuchando a los candidatos de los distintos partidos desmenuzar un programa cuyo incumplimiento no conlleva ninguna penalización. Más que formados, acabamos hartos de lo que presumimos son mentiras encadenadas y entre unos y otros nos machacan.
La realidad nos dice que los votantes fallamos a la hora de dar nuestro voto. Pero más que por acertar o fallar, deberíamos analizar el derecho que tenemos.
¿Por qué podemos votar a los 18 y no a los 14 o a los 16? Por la misma razón, ¿estamos preparados para votar teniendo 90 años? Para seguir conduciendo a esas edades hay que pasar exámenes médicos concienzudos, para votar, no. Hay quien dice que es más justo permitir el voto a un joven, que en los cuatro años siguientes va a ser mayor de edad, que a un mayor que en esos cuatro años puede morir. Duro debate.
Profundizando más, ¿vale lo mismo el voto de una persona sin oficio ni beneficio, ni patrimonio, que no paga impuestos ni aporta nada a la comunidad, que el voto de una persona que, estando al día en el pago de impuestos, tiene un patrimonio y empresas que aportan puestos de trabajo y riqueza a la sociedad española? El voto del primero puede ser irresponsable, pues nada se juega, mientras el voto del segundo, en cada elección se juega la hacienda. No es popular traer a colación el viejo concepto del voto censitario, que se supone superado, pero en nuestra situación puede que haya que replanteárselo, con unas leyes que permiten votar a extranjeros sin raíces españolas, por el simple hecho de estar censados en España y ser mayores de edad. En su país no nos dejarian votar.

Nos quejamos de situaciones injustas, cuando las llevamos consintiendo desde hace 37 años. Exijamos más y pongamos nosotros los límites a los políticos: como dice un wasap que corre por internet, el ladrón nos elige, al político lo elegimos nosotros. Mientras el primero nos levanta cosas, el político que sale ladrón nos puede robar la salud, la educación de nuestros hijos, la pensión, la vivienda, el trabajo y hasta la conciencia. Y si en vez de ladrón nos quiere perjudicar más, puede echarnos a reñir a hermanos contra hermanos, en otra guerra civil innecesaria, que sólo responde a sus intereses.

domingo, 22 de junio de 2014

Ahora toca lo que toca: defender lo nuestro.


¡Ya está bien!
Las concesiones a nuestros enemigos no impedirán que sigan trabajando para destruir España. Para evitarlo, hay que enfrentarse a ellos con una idea: o ellos o nosotros. Sin medias tintas y asumiendo todos los riesgos. “En España cabemos todos”, ha dicho el nuevo Rey. Siempre que todos colaboren en alcanzar los objetivos comunes, pensamos muchos. Si no es así, mantener a nuestros enemigos en las estructuras del Estado es de tontos. Es como el discurrir de un barco en el que unos reman, otros se dejan llevar, y los que llevan el timón no se ponen de acuerdo en el rumbo, y dividen a la tripulación. Y el capitán en este barco, en lugar de arrestar a los rebeldes o echarlos del barco, les permite romperlo para hacerse un barquito propio.

Son varios los retos internos que nos arrinconan en este momento, y de cómo los enfrentemos dependerá el futuro de España como Nación y el futuro de los sufridos españoles como pueblo.
Los retos interiores a los que nos enfrentamos son: impedir la secesión de Vascongadas y Cataluña, y como reto menor, enfrentar a las organizaciones de izquierda que, aprovechando el descrédito de los grandes partidos y la dureza de la crisis, han introducido en la sociedad española la discusión monarquía-república, para dirigir la voluntad de los más jóvenes e imponer en España una República Bolivariana. Que quieran imponernos un régimen totalitario de izquierdas que acabaría con la débil democracia que tenemos, con la libertad y con el bienestar de los españoles, pero no con la corrupción de políticos, sindicatos y múltiples organizaciones que viven de la subvención, es para tratar a esa izquierda antipatriota como enemiga, pues trabaja en contra de los intereses de la mayoría de los españoles.

Algunos para conjurar esos peligros, y otros por inconfesables obediencias, nuestra Monarquía y los partidos PP y PSOE se han alineado con el Nuevo Orden Mundial (NOM), pero la obediencia a ese Orden Nuevo, surgido de la Segunda Guerra Mundial, no va a arreglar por sí solo todos nuestros problemas. Felipe VI y los sucesivos gobiernos tendrán que obrar con inteligencia y también con decisión: a nuestros enemigos interiores les une un objetivo común, y ante eso habrá que intentar sembrar la discordia entre ellos, comenzando por atacar al más débil, que es el partido de Convergencia de Mas. Su socio ERC tiene lazos importantes con el Nuevo Orden Mundial, que sus raíces masónicas vienen de los años treinta del pasado siglo. Aquí, habrá que pedir a los dirigentes del NOM que intervengan y llamen a obediencia a ERC como contrapartida a nuestro sometimiento. Convergencia, y sobre todo Unión, pueden acabar con el referéndum soberanista, ante la realidad de una suspensión de la Autonomía Catalana y el cese inmediato de sus autoridades, hecho que tendrá que afrontar con decisión el gobierno de España, que tendrá que llevar ante los tribunales a los representantes de la Nación en esa comunidad, por ejercer la deslealtad, acusándolos de todos los delitos que tengan que ver con la traición, la sedición y la rebelión. Acusándolos también de los delitos que hayan cometido administrando caudales públicos, etc.
Ante el NOM, tenemos buenas cartas para jugar, como es la concesión de la nacionalidad a la Comunidad Sefardí en proceso, y la acomodación de nuestras leyes a sus intereses, como convertir en delito en nuestro país la negación del Holocausto Judío. Hay que tener muy claro quién tiene el poder en el mundo en este momento y no tirar de la levita equivocada. Si hay que negociar hay que hacerlo con inteligencia, negociando directamente con los amos y dejando a un lado a siervos, que nada deciden.

El problema vasco, aunque similar al catalán, tiene otro cariz. Esconde entre sus arrugas un terrorismo latente, que oculta a su vez, negros intereses, que los hechos sangrientos han dejado al descubierto. Por supuesto, los sucesivos gobiernos de España han mirado para otro lado, sin querer enterarse de a quién tenían que mandarle la Guardia Civil. Amaiur y otras organizaciones etarras son la careta, los siervos más o menos violentos de una inteligencia que los dirige: un amo indefinido que está detrás de sotanas y alzacuellos, en santuarios y universidades de Vascongadas, y en la casa madre de Roma. Un General fallecido, paisano él, les marcó los objetivos a sus curas y nadie les ha apeado de obedecerlos, como en el caso de la Teoría de la Liberación, desactivada por Juan Pablo II sin contemplaciones. Si no podemos convencerlos y atraerlos para que colaboren frente a enemigos comunes, abandonando la ejecución de antiguas venganzas, se les amenaza con destaparlos en los telediarios, antes de ir a por ellos con decisión. En el fondo, aunque los de Amaiur y los del PNV no lo sepan, trabajan para que un santo reine en un trocito de España a través de sus propios ayatolás. Que su sueño sea una república de izquierdas o de derechas, a los vascos, como a los guaraníes les dará lo mismo, ni Dios podrá salvarles de obedecer a unos curas que no creen ni en el que da nombre a su organización, pero que obedecen ciegamente al Señor Oscuro.
A IU y a Podemos, partidos hermanos entre sí, que justifican regímenes comunistas y repúblicas totalitarias, el gobierno de turno los puede machacar filtrando su corrupción y quitándoles la caricatura democrática que oculta su terrible rostro: una tosca y trasnochada ideología, bajo una piel salpicada de sangre. Sus contradicciones marxistas les llevan a tomar partido por los palestinos, rechazando a los judíos. Una ideología surgida de intelectuales judíos y financiada por banqueros judíos. Y es que ninguno de los que siguen a una bandera convencidos, se fija en quién la lleva.

A ver si los españoles tenemos suerte con este nuevo Rey, y alguien le echa lo que le tiene que echar: buscando el bien de todos, y excluyendo con toda energía y sin complejos a los que maniobran en contra del interés general.

domingo, 27 de abril de 2014

Presunto Fraude a los Católicos.


El papa Francisco ha hecho santos a Juan XXIII y a Juan Pablo II por Decreto Ley, pero ¿han sido santos? No hace tanto tiempo que publiqué un artículo sobre este particular en este blog. Lo titulaba ¿Por qué tanta prisa en hacer santo al papa Juan Pablo II (Woityla)? Puedes leerlo pinchando en el enlace.

La novedad del artículo que publico hoy está en que Juan XXIII acompaña a Juan Pablo II como santo. Al XXIII le llamaban "El Papa Bueno" ¡Curioso! Al Papa que comenzó la demolición de la Iglesia Católica, los estúpidos católicos lo llamamos "Bueno" ¡Qué fácil es manipularnos! En este mundo de mentiras, la propaganda hace milagros, convirtiendo lo malo en maravilloso con el simple argumento de la modernidad. ¿Quién se atreve ante argumentos modernistas defender la tradición? Pero échate a temblar cuando todos te alaban, que la unanimidad te convierte en sospechoso de todo.

El resultado de la II Guerra Mundial es determinante para explicar el estado actual de la Iglesia, que está en manos de nuestros enemigos, los que ganaron la última gran guerra, como ya traté en ¿Quién manda sobre la cristiandad? Aunque, sin duda, mucha culpa de la situación de la Iglesia la tiene la debilidad de la propia Iglesia como institución, y el poco talento que manifestó Pío XII, el último papa católico que gobernó la Iglesia, para defenderla: debió poner las enormes riquezas de la Institución, al servicio de la propaganda y de la fe católica, que hubiera sido un arma terrible contra el mal llamado progresismo, que nos ha invadido; debió levantar murallas en defensa de la familia y la sociedad católica, atacada desde entonces en sus fundamentos; debió apadrinar como su sucesor a un verdadero católico, destapando y persiguiendo a la vez a los cardenales traidores y a sus protegidos, los que se iniciaron en la masonería y se postularon como sucesores en el trono de Pedro con ayudas externas. Perdida esa oportunidad, la defensa ha resultado imposible: Roncalli, convocó el Concilio Vaticano II para derrumbar la Iglesia y Montini retiró los escombros. Los siguientes papas tampoco han servido a los intereses católicos, continuando con el acercamiento al resto de religiones (Protestantísmo, Judaísmo, Islamísmo y otras). Eso ha supuesto la renuncia al principal valor de nuestra religión: la de considerarse la Única Religión Verdadera, la única que puede llevar al hombre a la salvación.

El gran poder del Papa, ejerciendo la potestad legislativa, ejecutiva y judicial, ha convertido a nuestra Iglesia en una institución apetecible y accesible a enemigos poderosos y decididos, pues es una institución monárquica carente de estabilidad sucesoria. En la Iglesia no hay hijos que sucedan al padre en el Papado como ocurre en las monarquías hereditarias, se utiliza una sucesión electiva perfectamente manipulable, ya sea comprando voluntades, ya infiltrando cardenales propicios. Si consigues ser nombrado Papa a través de cualquier artificio, mandas, no sólo en la Iglesia, mandas en todos los católicos ¡Claro!, siempre que no tengas un jefe en este mundo que te dé órdenes, porque entonces le obedeces a él.

No es la primera vez que nuestros enemigos han invadido la Iglesia. En ocasiones anteriores, el recurso utilizado había sido las órdenes religiosas, nuevas órdenes fomentadas y apoyadas por familias de banqueros que aprovechaban las necesidades de financiación de los papas para acercarse a ellos y conseguir protección para los suyos, privilegios y poder. La Orden Benedictina, la de Cluny, la del Cister. En los orígenes, la familia de los Anicios consiguió dominar la Iglesia imponiendo papas; siglos más tarde, los Pierleoni; en el XIV los Orssini y los Colonna; los Médicis, ... Todas esas familias de banqueros tenían raíces judías y nombraron papas afines a sus intereses, buscándolos entre sus familiares o entre sus monjes protegidos. Ahora son Jesuitas, Opus Dei, Legionarios de Cristo, etc., las organizaciones religiosas con poder económico y de decisión dentro de la Iglesia capaces de imponer papas. Pero de esto he hablado en otras ocasiones.

Sí, también hubo monarquías que nombraron papas, pero eso es más normal, dado que los reyes no buscaban torcer la fe de nadie, siempre buscan poder para afianzar su reino. Ahora, el mayor peligro para los cristianos es que nuestra fe la han cambiado. Prácticamente se han cargado el Catolicismo. Los enemigos de la Iglesia ya no la quieren dominar, la quieren destruir, cambiándola hasta hacerla irreconocible. Para ello, han puesto jalones a la consecución de sus objetivos: primero, vaciando de contenido el Ritual Católico presente en la Misa, y después, entrando a saco en el Dogma, no dejando en pie ni el Padre Nuestro. No quieren una religión cuyo Dogma presume de ser la única Religión Verdadera y de salvar a los hombres. 

Los méritos de Juan XXIII llamado "el Bueno" son convocar un II Concilio Ecuménico y cambiar la Misa: los sacerdotes dejaron de mirar a Oriente con la excusa de no dar la espalda a los fieles; prohibió el latín y aprovechó las traducciones a lenguas locales para aproximar sus fórmulas a la misa luterana; pero lo principal, que la Misa pasó a estar más cerca de una comida o cena que de un sacrificio, que es lo fundamental de la Misa. Nos han llevado a lo que llaman los teólogos "la Abominación de la Desolación", que consiste en la supresión del culto al verdadero Dios, la supresión del Sacrificio en la Misa, la supresión del culto verdadero, por ser todo ello, una molestia para su señor Satanás, el Príncipe de este mundo que nos esclaviza. 

"La fe que se nos presenta en homilías y catecismos, rúbricas y rezos de la "Nueva Misa" (la "Misa del Novus Ordo"), y los estudios de la Biblia de la parroquia, son una versión diluida, modernista, protestantizada de la verdadera Fe Católica- y de ninguna manera es la Verdadera Religión Católica". (Católicos alerta). Entre católicos modernistas o tridentinos, yo me fio más de los segundos.

Juan XXIII  es sospecho de no ser el católico bueno y venerable anciano que aparentaba, y ni siquiera puede ser considerado Papa; si esto es así, mucho menos puede ser Santo. Yo no querría como santo de cabecera al espíritu de ningún masón, pues se supone que los santos interceden por nosotros ante Dios, y no creo que los masones muertos, sirviendo al diablo, anden cerca del verdadero Dios. Su realidad masónica no la afirmo yo, son muchos los escritos de notables que la afirman. Si fue masón, se convierte en un falso Papa, pues si pertenecía a la masonería antes de su elección, el canon 2335 lo excomulgaba ipso facto, con lo cual, su elección fue nula, pues no puede ser jefe de la Iglesia alguien que no pertenecía a ella. Ya muerto, la sentencia es concluyente:

Gobernante imprudente, sospechoso de ser hereje y masón.

Dicen, que lo elevan a los altares para que acompañe a Juan Pablo II y no se noten demasiado las trampas, pues hay un protocolo para que te propongan como santo que, nuevamente, no se ha cumplido. Las autoridades vaticanas del momento -tiempos extraños estos, con dos papas vivos-, han sido capaces de subir a los altares a estos dos sospechosos, muertos a su vejez, gordos y bien cuidados, olvidando al bueno de Albino Luciani (Juan Pablo I), que murió en extrañas circunstancias (asesinado), y del que nadie se acuerda. 

De Woityla, el llamado Juan Pablo II, hablaremos en otro momentos, que ya me explayé lo mío hablando de él cuando lo hicieron beato. Otro santo sospechoso de no ser cristiano. Y es que finalizada la II Guerra Mundial, no hay poder en este mundo que se mantenga en pie si no está amparado por los ganadores de esa guerra. No olvidemos que Pio XI y Pío XII orbitaban en aquellos años, digan lo que digan los corifeos vaticanos, cerca del fascismo, que era una forma de socialismo cristiano con el que los poderes de aquel tiempo querían contrarrestar el socialismo ateo y comunista, que amenazaba a Europa y al mundo.

Tiempos tristes los que nos toca vivir: nuestros enemigos nos acosan por todas partes, siendo como son minoría. Pero si no nos defendemos, seguirán dominándonos. Llevan siglos dedicados a la fea labor de imponernos a su señor Satanás. Ahora lo hacen desde dentro: un Papa nuevo, que convive con el anterior, y que continua utilizando el saludo masón. Mal presagio. Hasta nos toma el pelo poniendo en su escudo una estrella masónica amarilla, que justifica diciendo que representa a María. Cierto, que tampoco la estrella de la mañana, ese Venus que brilla en los cielos, es exclusivo de la madre de Jesús, que aquella virgen que nos legó la antigüedad y que aplastó a la sierpe es su dueña.

Nos toma por tontos, y es que lo somos.








viernes, 18 de abril de 2014

Gabriel García Márquez se fue "pal" otro barrio


Vamos de defunciones. Hoy ha fallecido Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura en Lengua Castellana. Hoy toca echarle flores, pero ayer nadie se acordaba de él, salvo su familia, que andaría cuidándolo. Así es la muerte: automáticamente te hace bueno.

Como autor, debía ser cojonudo. Hace años leí dos de sus obras -las que leen todos- pero no vi en ellas las maravillas que cantan. Culpa mía sin duda, que para los gustos están los colores. Un amigo dice de 100 años de soledad: "500 páginas, ninguna idea".

Como hombre que se supone inteligente, tampoco me ha llegado. Eso de ser listo y amigo de los hermanos Castro lo convierte a mis ojos en sospechoso. Jalear a dos hermanos que han convertido el marxismo en una cárcel para millones de cubanos y en una oportunidad para ellos... Que me lo expliquen. Para mí, ser amigo de semejantes pájaros o justificarlos, no es de buena persona.

Ya dijo Picasso, que su mejor inversión fue hacerse del Partido Comunista. Pintores como él había varios. Sólo él llegó a vender tan caro. No sé si van por ahí los tiros.

El partido Barcelona Madrid acabó 1-2, el partido Cataluña resto de España lo vamos perdiendo.


Ayer tuvimos el diagnóstico de la enfermedad de nuestra pobre España, enfrentada aparentemente al resultado de un partido: la final de la copa del Rey.
 
Una parte de la afición, la del Barcelona, deseaba ganar el partido por su equipo y por Cataluña, a la que tienen por su única patria; otra parte, por los colores; la afición del Real Madrid, para joder al contrario ganándole el partido a un equipo antipático y antiespañol.
 
Los dos equipos tienen seguidores en el resto de España, pero, ¿La afición de cada equipo es igual? No, la afición es variopinta, sobre todo la del Barcelona. Dicen que el Barcelona es más que un club. En este momento es una organización política independentista, y no se entiende que haya palurdos fuera de Cataluña que quieran que un club semejante gane, ni copa del Rey ni nada. Tampoco se entiende que semejante club quiera ganar la copa del rey de España, si no es para humillar al resto, siendo como es una organización política que fomenta el boicot al rey de España, al himno nacional, a la bandera española, y al resto del pueblo español.  
 
El partido lo ganó el Madrid. La victoria se la dio un chico inglés al que llamaban el Cojo, porque después de ficharlo por una millonada, se lesionó. Pero nunca he visto correr a un cojo como a ese Bale, que después de recorrer medio campo por el camino más largo, metió un gol como una bala. Ese inglés ha hecho que la afición patriótica del Barcelona se haya retirado con el rabo entre las piernas; la otra afición del Barcelona, la despistada, la que se cree algo en ese club siendo española, sólo ha perdido una final. Eso sí, con un gol que le pasó a un tal Pinto por debajo del culo.
 
Al entrenador del Barcelona no tardarán en echarlo. Los independentistas no soportarán semejante afrenta, perdiendo la oportunidad de mirarnos a los demás desde arriba, inflados de orgullo, diciéndonos con palabras y gestos: "Somos superiores a vosotros". 
 
La lección es clara: Ese club, que es más que un club, ha perdido un partido, que era más que un partido, porque el Madrid salió a ganar y tuvo suerte. Pero salió a ganar y ganó. Perdiendo, ya no pueden humillar a su rival y al resto de España con una victoria que les hubiera permitido meternos por todos los ojos la bandera cubana que se han inventado para ser diferentes.
 
Si nuestros políticos hacen los mismo con los políticos catalanes, luchando contra la independencia que nos quieren imponer, y lo hacen con todas los recursos que tienen a su alcance, ganaremos todos, incluyendo en el todos a los catalanes de bien, que son millones. Pero, para eso, nuestros políticos tienen que salir a ganarles el partido a los independentistas sin contemplaciones.
 
De momento, vamos perdiendo. Rajoy, que hace de entrenador, no quiere hacer cambios en el equipo ni en la estrategia. Confía en la suerte. Pero sólo con suerte no se gana; además, para que la suerte te sonría hay que buscarla, y arriesgarse jugando, y no sé yo.

Tenemos que aprovechar el bajón de moral que padecen por culpa de un equipo de futbol que se desinfla, para bajarlos de la peana en la que se han subido. Es el momento de llevar al terreno político el éxito futbolero, metiéndoles a los independentistas un saco de goles. Pero hay que ir a por ellos con decisión. Seguro que salen corriendo.

 
 
 

domingo, 23 de marzo de 2014

Adolfo Suarez ha fallecido.-


Aunque hayas muerto, no descanses todavía Adolfo: atormenta e ilumina a los responsables actuales de la política española, para que tengan voluntad, valentía y acierto, y nos saquen del entuerto en el que nos han metido los partidos nacionales, que no son capaces de entenderse, para plantarles cara a los separatistas catalanes y vascos.

viernes, 21 de marzo de 2014

A Adolfo Suarez


Suarez todavía está vivo, pero le dan poco tiempo de vida. No voy a poner por las nubes ni a tirar por tierra a este hombre, que es lo que se hace con alguien cuando muere. Si tuviera que hacerlo, me limitaría a glosar su figura bajo un punto de vista forzado por la situación en la que nos encontramos hoy: una Cataluña al borde de la separación de España y unas Autonomías en las que se deja morir a una niña por no ser vasca. Suarez fue el que nos llevó por ese camino autonómico, aunque no fue el único responsable, que después de él han gobernado otros, y durante muchos años, y no se les ve con ganas de sacarnos de este enredo. Nadie conoce el futuro, pero era de esperar que dar autonomía a las regiones de España podía acabar mal, en reinos de taifas.

Suarez es y ha sido un hombre bueno. Ser bueno y dedicarse a la política están reñidos, que en política tienes que tratar con hombres que son auténticas ratas (por poner un apelativo lo suficientemente asqueroso para ese tipo de hombres). Tratar con un genocida como Carrillo no debió ser fácil para Suarez, de ahí a afirmar que se hizo amigo suyo, quizás sea demasiado afirmar ¡Qué decir de Arzallus!, el de las nueces, un tipejo, al que el diablo lleve pronto y reencarne en negro o marroquí, para que se le quite la obsesión por la sangre y deje de despreciar a los demás. Es curioso, que un ser gordo, bajito y mal encarado pueda ser racista ¡Qué decir de otro pinta apellidado Pujol! Jefe de una familia de apandadores y avariciosos, disfrazados de patriotas catalanes, al que se le fueron cayendo los párpados según se le iban llenando los bolsillos ¡Qué decir de Felipe González, el jefe de la oposición de Suarez! El que nos trujo (y digo a idea lo de trujo) un socialismo pervertido y asqueroso de robos y sangre. Ahí está mi desprecio ¡Qué decir del Rey! … que al final  ha resultado que va a lo suyo más que a lo nuestro, menudo chasco. La propia UCD, el partido que hicieron para Suarez, estaba lleno de gentuza: allí estaban acompañándolo su peores enemigos. Se me viene a la cabeza el nombre de un personaje despreciable llamado Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, que no aportó más que cizaña al partido y lleva varios años dando bandazos, terminando del lado de los nacionalistas, que le han dado premios y galardones.

Pobre Suarez, cayó en medio de esa chusma y no se le ocurrió mandar detenerlos y negarles el pan y la sal. Seguramente, pasará a la historia como el hombre más honrado que habitó en la Moncloa, pero también, el que se dejó convencer para partir España en 17 pedazos y 2 pedacitos (Ceuta y Melilla). Un mal camino, el de las Autonomías, por el que nos metió, y del que nadie nos quiere sacar, pues los políticos se sienten cómodos gobernando en ellas.
Lástima que no tuviera la mala leche necesaria para que lo respetaran propios y ajenos.
Yo le voté sin quererlo, que de eso se quejaba. Votarme más y quererme menos, repetía. La enfermedad le ha impedido ver caer a nuestra querida España por el agujero del W.C.